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jueves, 4 de agosto de 2011

La falta de desbroce convierte el cauce del Guadalmedina en una selva (SUR)

Comerciantes y vecinos denuncian que se acumulan basuras y proliferan los mosquitos por el agua estancada entre los matojos
04.08.2011 -
JESÚS HINOJOSA
MÁLAGA.

La falta de desbroce convierte el cauce del Guadalmedina en una selva
Algunos eucaliptos han alcanzado gran altura tras dos años sin que se desbroce el cauce, en el que proliferan las aguas estancadas. :: ANTONIO SALAS
Hace dos semanas que se celebró en Málaga un encuentro de estudiantes de arquitectura de España, Europa y países del Magreb con el cauce urbano del Guadalmedina como objeto de análisis. Casi todas las propuestas que salieron de ese foro académico apostaron por recuperar el carácter de río para la herida natural que divide a la ciudad en dos mitades mediante el uso de vegetación y zonas de agua. Pues bien, parece que sus ideas estaban tomadas de la realidad, porque ese es el aspecto que presenta actualmente el tramo central del Guadalmedina aunque, eso sí, a primera vista, porque basta con asomarse a uno de los puentes para comprobar que la particular selva en la que se ha convertido tiene como 'especies autóctonas' las basuras, los excrementos de animales y el agua estancada que atrae a los mosquitos.
Una vez más, al mismo tiempo que el Ayuntamiento, la Junta de Andalucía y el Gobierno central siguen sin llegar a una solución para uno de los proyectos más necesarios en la ciudad, pendiente ahora de un concurso de ideas que todavía tardará un año en resolverse, el Guadalmedina ofrece la peor de sus estampas. Cara a anteriores inviernos, el Consistorio se encargaba en torno al mes de septiembre de retirar los matojos y arbustos que crecían en el lecho del río para garantizar la fluidez del cauce en aquellos momentos de fuertes lluvias en los que se hace necesario un desembalse de la presa. Sin embargo, ese desbroce no se produjo el pasado año y, tras un invierno y una primavera de abundantes precipitaciones, la vegetación y el agua estancada han tomado la zona, junto con las basuras que se quedan atrapadas entre los matojos.
Árboles de cuatro metros
Cartones, bolsas de plástico, latas de refrescos, ropa usada, carritos de supermercado, compresas. La lista de desperdicios acumulados entre las ramas y los charcos, poblados por algunas ranas, es larga. En algunos puntos, las matas se han convertido en eucaliptos que alcanzan casi los cuatro metros de altura. Una vegetación descontrolada que vuelve a poner de relieve el abandono del río. «La estampa que ofrece es deplorable. No es de recibo que una zona como ésta, en pleno Centro de Málaga, tenga este aspecto. Puede que no se perciba desde las avenidas laterales por los muros que lo tapan, pero la porquería acumulada en el río sí que se ve desde los puentes, por los que pasamos todos los días», relata Andrés Núñez, propietario de una tienda de tapicería de vehículos en la avenida de la Rosaleda.
Este comerciante asegura que las gaviotas pueblan la zona cuando hay mucha agua estancada, si bien el principal perjuicio para comerciantes y vecinos cercanos al cauce son los mosquitos que, especialmente en verano, hacen acto de presencia. Estrella Barrionuevo, farmacéutica de la avenida de Fátima, tuvo que presentar hace un año una denuncia en el Ayuntamiento al verse invadida por estos insectos. «Vinieron y fumigaron la zona pero, en la situación actual, el río no deja de ser un foco de infección para todo el que pasa junto a él, ya que las basuras y los excrementos de perros generan vapores que son perjudiciales para la salud», explica.
En la misma avenida, José Báez regenta el bar Las Palomas y asegura estar «harto» de escuchar promesas de los responsables políticos sobre el Guadalmedina que nunca llegan a materializarse. «Cada cuatro años, cuando hay elecciones, hablan del río, pero luego nada de nada. Ahí está, lleno de matojos. Hace tres años que repararon un poco el paredón que da a la avenida y dijeron que luego iban a pintarlo, pero ahí sigue. No le han dado todavía ni un brochazo», apunta este hostelero, quien lamenta la «mala imagen» que se ofrece a los visitantes.
Falta de civismo
María Sánchez, empleada de una peluquería que también da al río, añade que parte de la culpa de cómo se encuentra el cauce la tienen los propios malagueños, que lo han tomado como un vertedero. «Por mucho que lo limpien, seguiremos echando la porquería», sostiene María, que también cita a los mosquitos como uno de los peores efectos del abandono del cauce.
Desde el equipo de gobierno municipal siempre se ha sostenido que su mantenimiento corresponde al Gobierno andaluz. Sin embargo, en anteriores ocasiones, han sido ambas administraciones las que se han puesto de acuerdo para limpiarlo, repartiéndose incluso los tramos en los que efectuar el desbroce cara a las lluvias del invierno. Habrá que ver si, más allá de las reuniones de alto nivel en los despachos, vuelven a coordinarse para tomar medidas que hagan del Guadalmedina un espacio limpio, al menos, a la espera de que llegue el proyecto definitivo para integrarlo en la ciudad, una actuación que todavía se vislumbra muy de lejos ante las estrecheces financieras que padecen las administraciones públicas.

sábado, 30 de julio de 2011

Abierto el plazo para participar en el concurso de Ideas del Guadalmedina (SUR)

La Fundación Ciedes (Centro de Investigaciones Estratégicas y de Desarrollo Económico y Social) abrió ayer el plazo de inscripción para participar en el concurso 'Ideas del Guadalmedina', con el objetivo de que la población malagueña se involucre en la búsqueda de soluciones para la integración del río en la capital malagueña. Se trata de un concurso abierto y público. La inscripción es gratuita y se realizará de forma online a través de la página web de la fundación.
El perfil de los participantes recae en profesionales en materia hidráulica e hidrológica, forestal, urbanística, de infraestructuras y movilidad urbana así como, medioambiental, económica y jurídico. El periodo de inscripción cerrará el día 19 de septiembre y se publicará en la página web de la fundación la lista de admitidos. A partir de esta fecha y hasta el 10 de febrero de 2012 se podrán presentar las propuestas que serán revisadas por un jurado compuesto por un representante de cada uno de los Patronos de la Fundación, el Presidente de la misma y un representante de la Comisión Técnica. El concurso cuenta con diez premios: el primero estará dotado de 60.000 euros, el segundo premio con 50.000 euros, el tercero con 40.000 euros y siete accésit con una valoración económica de 10.000 euros cada uno.

domingo, 24 de julio de 2011

Ideas de futuro para el Guadalmedina. (LAOPINION)

El Taller Internacional de Paisaje ha reunido a más de un centenar de jóvenes arquitectos que han aportado ideas al río.

Proyección de la pasarela que rodearía el acceso a nuevos espacios del río.
Proyección de la pasarela que rodearía el acceso a nuevos espacios del río. La Opinión.

JAVIER GARCÍA RECIO El año pasado trazaron nuevas ideas y perspectivas sobre la regeneración de Carretera de Cádiz. Este año han dedicado lo mejor de sus ideas urbanísticas al cauce urbano del Guadalmedina. Entre los días 18 a 22 de julio, se celebró en la Escuela de Arquitectura de Málaga, la tercera edición del Taller Internacional de Paisaje que organiza la cátedra de empresa Paisaje y Turismo, de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Málaga, dirigida por el arquitecto José Seguí.

El tema central a desarrollar se decidió que fuera el cauce urbano del río Guadalmedina, de gran interés para la ciudad de Málaga y actualmente sujeto a una profunda reflexión y polémica públicas.

De esta manera, el Taller Internacional de Paisaje ha buscado incorporar a este debate de la ciudad algunas ideas, reflexiones y soluciones de proyectos que una vez depuradas serán entregadas al Ayuntamiento de Málaga mediante una publicación para que pueda servir de apoyo a la clarificación del debate que se está llevando a través de la Fundación Ciedes.

Las ideas, que pretenden dibujar el futuro del río Guadalmedina y dar una solución urbanística a su cauce a su paso por la ciudad con proyecciones de pasarelas para cercar el río o zonas fluviales, han sido propuestas por sus creadores a lo largo de una semana de intenso trabajo.

Ideas originales El responsable del taller, el arquitecto José Seguí explicó que «existen otras vías intermedias que han demostrado el necesario equilibrio que exige el río para ser entendido desde la ciudad como una huella histórica a respetar e integrar para el uso colectivo de la ciudad».

A partir de ahí y sobre esa perspectiva singular, se han planteado «atractivas» soluciones de interconexión entre los dos lados urbanos de la ciudad que a modo de «cremallera» unen y conectan ambos bordes.

Algunas ideas han versado sobre tratamientos espaciales de los lugares del lecho para generar un importante espacio público de gran interés colectivo.

Otras han buscado nuevas perspectivas visuales y paisajísticas que hagan referencia al cauce con sus espacios más cercanos; así unas ideas se han centrado en el tratamiento de la zona del río próxima al Centro de Arte Contemporáneo, otras han versado los espacios próximos a la zona de Hoyo Esparteros, también ha habido ideas sobre como actuar en los espacios vacíos del entorno de la Rosaleda, sobre el propio estadio de fútbol y zonas que tienen la vocación de convertirse en nuevas centralidades de la ciudad en torno al río.

Finalmente, hay quienes han trabajado sobre las diferentes novedades de diversos tratamientos superficiales del río con agua y vegetación.

Los diseños más originales y elocuentes han sido los que apuestan principalmente por potenciar con sistemas muy curiosos y fáciles de sortear de rampas el acceso al lecho del río para ser usado realmente como espacio publico; son rampas que permiten un acceso fácil a las plataformas inferiores para que puedan ser usadas por los ciudadanos.

Han sido en todo caso propuestas muy diversificadas que han tratado de superar esos dos extremos en el que se ha movido la reflexión sobre la actuación en el río: o bien su cubrición total o, por el contrario, el tratamiento exclusivo de jardinería en su lecho.

miércoles, 8 de junio de 2011

El cauce del Guadalmedina está abierto a las ideas (La Opinión)


El concurso de ideas permitirá abordar con argumentos la solución al Guadalmedina.
El concurso de ideas permitirá abordar con argumentos la solución al Guadalmedina. Gregorio Torres

MIGUEL FERRARY La Fundación Ciedes ya tiene en sus manos el pliego de condiciones que regirán el concurso de ideas para buscar una solución al cauce del Guadalmedina. El documento, de unas 30 páginas, no se moja a la hora de encauzar las posibles propuestas para el río, ya que sólo plantea dos exigencias genéricas y deja abierto el abanico de propuestas para actuar en este espacio.

Asegurar la seguridad de la ciudad y la viabilidad de su ejecución son las únicas exigencias que tendrán que cumplir los equipos que participen en este concurso de ideas. Por lo demás, podrán presentar todo tipo de propuestas que pueden ir desde el embovedado completo del cauce hasta dejarlo al aire libre, por nombrar las dos posturas extremas.

Además, las ideas que se presenten a este concurso tendrán que ofrecer una solución global para toda la cuenca del río Guadalmedina y no sólo para el tramo urbano del cauce.

El documento ha sido remitido a la Fundación Ciedes por el grupo de ocho expertos que han formado la comisión encargada de redactar el pliego. Básicamente recoge las exigencias técnicas que regirán el concurso de ideas, dejando el debate sobre la conveniencia de una solución u otra al momento en que se seleccionen a tres de las ideas presentadas.
Este pliego contempla tres premios para sendas propuestas que participen en el concurso. No obstante, éstas servirán para centrar el debate sobre el futuro del cauce, ya que no será una decisión vinculante para las administraciones implicadas en el proyecto.

Aprobación y plazos

El Patronato de la Fundación Ciedes será el encargado de aprobar de forma definitiva este documento y asumirlo para su tramitación. Esta reunión, sin embargo, no se realizará hasta el mes de julio, una vez que se constituyan todos los ayuntamientos y la Diputación, tras las elecciones del 22 de mayo. Así, los nuevos concejales tomarán posesión el 11 de junio, mientras que en la Diputación será el 30 de este mismo mes. Eso obliga a retrasar a julio la celebración de la nueva sesión del Patronato, que deberá confirmar los plazos previstos para la convocatoria del concurso. Fuentes de Ciedes aseguraron que, en principio, se mantendrán los plazos previstos, de modo que se convoque el concurso de ideas durante los meses de verano.

Este documento se ha terminado, además, trece días antes que el plazo máximo fijado por la Fundación Ciedes, que era el 20 de junio. La redacción ha recaído en una comisión técnica que ha estado presidida por el concejal de Movilidad del Ayuntamiento de Málaga, Juan Ramón Casero, y que se ha reunido en cuatro ocasiones para cerrar el pliego.

El resto de los integrantes son Javier Pérez de la Fuente, jefe del Departamento de Arquitectura de la Gerencia de Urbanismo; Francisco Ruiz, director técnico de Infraestructuras Básicas del Ayuntamiento; el director del área de Hacienda de la Diputación, José Luis Herrero; la jefa de Planeamiento de este mismo organismo, María del Carmen Moreno; el profesor de Geografía Física en la Universidad, José Damián Ruiz Sinoga; el subdirector de Gestión del Dominio Público Hidráulico, Fernando Ferragut; la abogada del Estado Guadalupe Torres, y Luis Baladrón, ingeniero del Centro de Estudios Hidrográficos del Cedex.

jueves, 12 de mayo de 2011

El 70 % de los malagueños cree que no se hará nada en el Guadalmedina (SUR)

Un 43% de los ciudadanos defiende convertir el cauce en una zona verde, frente al 35% que apuesta por el embovedamiento
12.05.2011 -
SUR
MÁLAGA.

Los malagueños no se fían ni un pelo de los proyectos que llevan casi un siglo dormidos y se recuperan cuando falta poco tiempo para las elecciones, y el Guadalmedina no va a ser una excepción. La mayoría de los ciudadanos, en concreto un llamativo 68,9 por ciento, cree que no se hará nada en el cauce del río, según una encuesta realizada por Ikerfel para este periódico. Esta tesis es la preferida en todas las franjas de edad consultadas, y es especialmente llamativa entre las personas que tienen de 25 a 34 años: el 78 por ciento piensa que no se va a solucionar.
La opción preferida por los malagueños para resolver el problema de un cauce seco, mal cuidado y, a veces maloliente, pero necesario para desembalsar El Limonero, es convertirlo en una gran zona verde. Un 43,2 por ciento se decanta por esta solución, aunque hay también un significativo 35,3 por ciento de malagueños partidarios de embovedar el cauce del río para convertirlo en un bulevar o una gran avenida.
Son los jóvenes, los malagueños que tienen entre 18 y 24 años, los más firmemente convencidos de dar una solución verde al Guadalmedina. Apoya esta opción un 62 por ciento de los preguntados en esa franja de edad, mientras que solo un 9,2 por ciento defiende el embovedamiento. También tiene fuerza entre los jóvenes la idea de dejarlo como está. La apoya el 25 por ciento.
Las menos convencidas de la alternativa de embovedar el río son las mujeres. Solo el 26,9 por ciento defiende esa opción, mientras que el 44,1 de los hombres consultados se declara a favor. Por tramos de edad, son los mayores de 64 años los que con mayor entusiasmo apoyan el embovedamiento, más del 47 por ciento.
Resulta bastante significativo que uno de cada cinco malagueños, al ser preguntado por la solución más acertada para el cauce del Guadalmedina, opte por dejarlo como esta. Se muestran especialmente inclinados por esta solución los que tienen entre 25 y 34 años -uno de cada cuatro opina que no hay que hacer nada-. Sin embargo, en la franja de edad que va de los 55 a 64 años esta posibilidad es la que menos convence y apenas es defendida por el 12 por ciento. Por sexos, las mujeres son las menos conformistas con la situación actual: solo un 13 por ciento prefiere dejarlo como está.
En cuanto se pregunta por lo que va a ocurrir en el futuro triunfa el escepticismo. Tanto hombres, como mujeres y en todas las franjas de edad consultadas apoyan masivamente la tesis de que no se va a hacer nada. Los más pesimistas en este aspecto son los malagueños de entre 25 y 34 años, ya que el 77,9 por ciento lo piensa. Mientras, en el lado de los optimistas, si es que se puede hablar de optimismo en esta cuestión, son los ciudadanos de 45 a 54 años los que más confían en que se encuentre una solución al problema. Un 38,2 por ciento así lo cree.
En resumen, lo que más claro tienen los malagueños es que el proyecto del Guadalmedina seguirá dilatándose en el tiempo y que al final no se hará nada. A pesar de que el porcentaje de los defensores de crear una zona verde es algo superior al de los partidarios del embovedamiento. Sólo hay un 2,5 por ciento de los consultados que no tiene opinión sobre el tema.

domingo, 24 de abril de 2011

El ´Buzón del Guadalmedina´ recibe 1.500 visitas en un mes (La Opinión)

También se han colgado 10 proyectos y se han registrado medio centenar de comentarios


EUROPA PRESS El 'Buzón del Guadalmedina', localizado en la página web de la Fundación Ciedes y que tiene como objetivo que los ciudadanos aporten ideas y sugerencias acerca de la integración urbana del río, ha recibido más de 1.500 visitas desde su puesta en marcha hace ya un mes. Asimismo, se han colgado 10 proyectos y se han registrado medio centenar de comentarios.

Para aportar ideas, el ciudadano ha de entrar en la sección 'Tu proyecto', registrarse y colgar la sugerencia o la documentación que considere oportuna, según han indicado a Europa Press fuentes de la Fundación Ciedes.

El perfil de los autores de los proyectos es totalmente variopinto. Hay desde un ingeniero de obras públicas hasta, incluso, alumnos de segundo curso de Primaria del Colegio Nuestra Señora de Gracia, pasando por ecologistas, un capitán de marina, un economista o un profesor de instituto, entre otros.

Por otra parte, 'Tu opinión', que ha recibido ya 50 comentarios, es una tribuna para que los ciudadanos comenten temas relacionados con el río Guadalmedina, de modo que esta actuación "sea un proyecto plural y participativo en el que quepan todas las posturas", han afirmado desde Ciedes.

Otras secciones

Otras secciones invitan al ciudadano a subir fotografías y a colgar vídeos; de hecho, ya hay 14 grabaciones sobre el Guadalmedina y sobre cauces similares. Además, pueden encontrarse diversos documentos, así como toda la información relativa al río malagueño aparecida en los medios de comunicación.

Desde la Fundación Ciedes se han mostrado "muy satisfechos" con la respuesta que está teniendo el 'Buzón del Guadalmedina', sobre todo teniendo en cuenta que "no hemos hecho ninguna campaña de publicidad para darlo a conocer". Además, han asegurado que "está cumpliendo su objetivo que era servir como elemento de participación, convirtiéndose en una plataforma para que los ciudadanos expresaran sus ideas".

Tras años de debate sobre el embovedado o no del río Guadalmedina a su paso por la ciudad, un grupo de ocho expertos --dos representantes del Ayuntamiento, otros dos de la Diputación, de la Junta y del Gobierno central-- está redactando el pliego de condiciones del concurso de ideas que permitirá dibujar el futuro del cauce. Este documento deberá estar listo para el 20 de junio.

domingo, 27 de marzo de 2011

MALAGA. Propuestas ciudadanas para el Guadalmedina. (LAOPINION)

La Fundación Ciedes ya ha recibido ocho ideas diferentes de ciudadanos sobre posibles usos futuros para el cauce del río.

Esta imagen está incluida en el proyecto de Luis Martín Martínez, ingeniero de obras públicas que presentó su propuesta de adecuación del cauce a la Fundación Ciedes el 21 de febrero de 2011, antes incluso de que se habilitara el buzón para aportar ideas en la página web. Este ingeniero propone crear un parque fluvial que mantenga un cauce constante en un canal central, mientras que los laterales se mantengan para uso ciudadano, con carril bici y paseos peatonales, fomentando la llamada vegetación de ribera.
Esta imagen está incluida en el proyecto de Luis Martín Martínez, ingeniero de obras públicas que presentó su propuesta de adecuación del cauce a la Fundación Ciedes el 21 de febrero de 2011, antes incluso de que se habilitara el buzón para aportar ideas en la página web. Este ingeniero propone crear un parque fluvial que mantenga un cauce constante en un canal central, mientras que los laterales se mantengan para uso ciudadano, con carril bici y paseos peatonales, fomentando la llamada vegetación de ribera.

MIGUEL FERRARY El proyecto para remodelar el cauce del Guadalmedina es el gran reto al que se enfrenta la ciudad en la próxima década. Tras años de discusiones estériles y proyectos diversos, desde el primero que se planteó en los años 70, la Fundación Ciedes tiene ya encaminados los esfuerzos de las administraciones hacia un concurso de ideas que permitirá definir el futuro de este espacio.

Sin embargo, tan importante como la opinión de los expertos, están los planteamientos ciudadanos. Ocho malagueños han hecho llegar sus propuestas sobre el cauce en la semana que lleva en funcionamiento la web que la Fundación Ciedes ha abierto para informar de este proyecto.

La posibilidad de presentar sus propias propuestas esta abierta desde el lunes, comenzando con dos que ya habían sido presentadas a Ciedes con anterioridad, una en 2007 y otra en febrero de este año. A ellas se han sumado otras seis en menos de una semana.

Los planteamientos son muy diversos, aunque por ahora hay una mayoría de ideas que prefieren el cauce abierto, para usarlo como parque y con un caudal constante de agua. Sin embargo, también hay tres malagueños que apuestan por cubrir el río en su parte urbana y aprovechar ese espacio para desviar el tráfico, potenciar el transporte público y ganar espacio para el peatón.

Los planteamientos, en ningún caso, se tratan de proyectos técnicos completos. Recogen más la filosofía de la propuesta y los deseos de los malagueños que reflexionan sobre el futuro del río.

El origen de las propuestas es diversos y detrás de ellas se encuentran profesiones tan dispares como in profesor de instituto, un economista, un ingeniero, un capitán de la marina , un ecologista y una entidad recreativa dedicada a la jábega.

Dos grupos

Los dos grandes grupos que se han creado se definen por su postura hacia el embovedado. Cinco de las ocho propuestas prefieren una solución abierta, mientras que tres quieren soterrar el cauce. El resultado concreto de cada planteamiento está sujeto a diferentes matizas, coincidiendo en el punto de partida de la visión del cauce como un espacio cubierto o abierto.

Los cinco que defienden mantener el cauce coinciden además en la importancia del agua como elemento vertebrador del espacio. Ya sea con un canal central de caudal permanente o con un sistema de cascadas, en todos los casos se insiste en su presencia, recordando su función como río.

Por un lado, Luis Martín, Juan Antonio Campos y la Asociación de Amigos de la Barca de Jábega creen adecuado que haya un caudal constante que se combine con usos ciudadanos en los laterales, con parques, arbolado, carril bici, zonas de estancia, de paso y con una vegetación de ribera, adecuada a la habitual en los ríos.

Las propuestas de Carlos Sevilla-Gutiérrez y de Marcelino de León buscan una presencia del agua mayor. El primero al estilo de otros ríos urbanos de Europa, que puedan ser navegables con atraque recreativos o con casas flotantes. El segundo, en cambio, apuesta por el agua como un elemento decorativo, que cubra el lecho del río.

Embovedado

El planteamiento de los que apuestan por el embovedado es aprovechar diferentes alturas del cauce para dar salida al tráfico norte-sur, con distintas soluciones, y combinarlo con espacios reservados para los peatones.

En los tres casos se insiste en que el cauce se quede en la parte inferior como aliviadero ante posibles avenidas de agua, incluso excavando para llevarlo más profundo.

El resultado final por el que apuestan es diverso en los tres casos. Por un lado, Enrique Larrubia defiende una solución con tres niveles. El inferior se reservaría como salida del agua, el situado en el medio –y también cubierto– como un gran aparcamiento que permita distintos tipos de sistemas –rotación o venta de plazas– en función de cada barrio y sus necesidades. El tercer nivel sería una zona ajardinada y peatonal en superficie, con un tranvía central.

Juan Antonio Campoy también defiende el embovedado como una oportunidad para desviar el tráfico norte-sur por el cauce y el este-oeste por el Muele de Heredia. De esta forma se podría peatonalizar la Alameda y aprovechar la superficie para el peatón.

Una perspectiva parecida es la de Agustín Sáez Vallejo, quien concibe el cauce soterrado como una gran avenida con varios carriles de circulación, que libere la superficie para uso ciudadano y los laterales queden como una alameda arbolada que reduzca el impacto de la construcción de esta autopista urbana.

Estas ocho propuestas, sin embargo, son sólo las primeras recibidas y se espera incrementarlas en las próximas semanas.


Marcelino de León
Capitán de la marina mercante
«Hacer distintas presas y llevar agua del mar hasta lo más cerca de la presa»

Esta propuesta, que fue presentada en 2007, apuesta por un cauce con agua mediante un sistema de muros-presas alimentados por agua del mar bombeada hasta la presa más alta y, por rebosamiento, iría pasando de una a otra en forma de cascada. Plantea que estos muros se hagan debajo de los puentes para que no se vean.

Luis Martín Martínez
Ingeniero de obras públicas
«Restauración del río asemejando su trazado a su estructura natural»

Luis Martín propone mantener el cauce actual del río, con una propuesta de actuación sobre su último kilómetro en el que apuesta por crear un parque urbano de 50.000 metros cuadrados con un carril bici, paseos peatonales, un caudal continuo de agua, vegetación de ribera e iluminación con LED en todo el parque.

Juan A. Campoy Centeno
Economista
«Seamos valientes y acometamos las reformas para potenciar un cambio»

Considera que el cauce se puede utilizar para desviar el tráfico norte-sur mediante el embovedado del espacio, menos en la desembocadura. Además, la conexión este-oeste se realizaría por el Muelle de Heredia, aprovechando para peatonalizar la Alameda y el Parque. La desembocadura se quedaría como una zona de recreo.

Juan Antonio Campos Palomo
Ecologista
«Lo ideal es hacer el parque en los laterales y dejar el centro del cauce»

Cree necesario reservar el cauce como un río, con un ecosistema propio que hay que proteger, como la colonia de abejarucos que hay junto el IES Sierra Bermeja. Está en contra del embovedado y apuesta por un gran parque en de norte a sur, plantando árboles y zonas de estancia, así como reservando un caudal mínimo.

Enrique Larrubia
No lo especifica
«Soterraríamos el cauce para hacer un parking y un gran parque sobre él»

Apuesta por soterrar el río, dejando una primera bóveda a modo de canal que recoja las lluvias o posibles crecidas. Sobre él, un gran aparcamiento a todo lo largo del río, con zonas de rotación y para venta. Sobre el parking se construiría un parque, con un tranvía en la parte central, que conecte del Centro a La Concepción.

Amigos de la Barca de Jábega
Entidad
«El embovedado del río es una solución impersonal, hay que ponerlo en valor»

Esta asociación considera que se debe actuar por tramos en el cauce, pero siempre de forma que sea compatible con la existencia del agua y del uso ciudadano. Así, considera que debe haber un parque fluvial con vegetación y una lámina de agua regulada por la presa, con paseos peatonales en el lateral. Rechaza el embovedado.

Agustín Sáez Vallejo
Profesor de instituto
«Aunar varios usos del cauce e integrarlos en la ciudad»

Este profesor propone excavar un cauce para el río que evite posibles crecidas. Sobre esta actuación se llevaría a cabo una avenida soterrada norte-sur de varios carriles, en ambos sentidos. Sobre ella iría una zona de aprovechamiento ciudadano con carril bici y un sistema de drenaje para recoger el agua de lluvia.

Carlos M. Sevilla-Gutiérrez
No lo especifica
«Un río que con el agua necesaria para hacer un parque fluvial y embarcadero»

Defiende una solución contraria al embovedado y más cercana al modelo de parque fluvial con embarcadero. Pone de ejemplo las capitales europeas, donde el río se integra en la vida de la ciudad y se aprovecha como visita obligada. Además, considera que una alameda de árboles a cada lado sería un buen remate.

martes, 22 de marzo de 2011

El concurso de ideas sobre el Guadalmedina será en verano (La Opinión)

Ciedes elige al equipo que redactará las condiciones del contrato, que se aprobará el próximo 20 de junio


Presentación de la web sobre el Guadalmedina.
Presentación de la web sobre el Guadalmedina. Gregorio Torres

MIGUEL FERRARY. MÁLAGA La recuperación del cauce del Guadalmedina empieza a dar sus primeros pasos, tras años de debates sobre el embovedado. El comité ejecutivo de la Fundación Ciedes dio ayer a conocer al grupo de ocho expertos que redactarán las condiciones del concurso de ideas que permitirá dibujar el futuro del cauce.

El grupo, formado por dos representantes de cada administración –Ayuntamiento, Diputación, Junta y Gobierno central–, tiene hasta el 20 de junio para elaborar el pliego de condiciones del concurso de ideas y que servirá para marcar las líneas básicas de la futura solución para el cauce, incluido su tramo urbano. A partir del 20 de junio, cuando está prevista la aprobación de este documento, se planteará la convocatoria del concurso para el próximo verano.

El vicepresidente del comité ejecutivo de Ciedes, Juan Ramón Casero, aclaró que el concurso tendrá una primera fase que será abierta a todas las propuestas que se presenten, mientras que una segunda fase «será restringido a las propuestas elegidas por la fundación». En este sentido, aclaró que sólo se ponen dos condiciones: una solución global al cauce, desde su nacimiento hasta la desembocadura, y que la solución al tramo urbano asegure la conexión peatonal, tanto transversal como longitudinal.

Los expertos
La selección de los expertos pone de relieve el interés de las distintas administraciones. El Ayuntamiento pone especial énfasis en definir la solución urbana con el nombramiento de Javier Pérez de la Fuente, jefe del Departamento de Arquitectura de la Gerencia de Urbanismo; y de Francisco Ruiz, director técnico de Infraestructuras Básicas y Ordenación Metropolitana.

La Diputación aporta a un experto económico, como es el director del área de Hacienda, José Luis Herrero; y a la jefa de Planeamiento, María del Carmen Moreno, para dar una visión conjunta para los distintos municipios. La Junta apuesta por el profesor de Geografía Física en la Universidad y contrario al embovedado, José Damián Ruiz Sinoga; y al subdirector de Gestión del Dominio Público Hidráulico, Fernando Ferragut, con idea de dar una visión amplia sobre la gestión de la cuenca del río.

Por parte del Gobierno, la Subdelegación ha nombrado a la abogada del Estado Guadalupe Torres para el asesoramiento jurídico en la redacción de las bases del concurso. A ella se le une Luis Baladrón, ingeniero que trabaja en el Centro de Estudios Hidrográficos del Cedex, organismo que ha elaborado el estudio sobre la capacidad del cauce que ha abierto la puerta a que se empiece a debatir una solución al tramo urbano.

Ciedes, al aprobar el concurso de ideas, estableció que no se limitara la búsqueda de propuestas, de forma que se abriera el debate al embovedado o a una solución menos impactante.

viernes, 11 de marzo de 2011

Romero: ´Embovedar un río significa cargárselo´ (La Opinión)

José María Romero, coordinador del libro «Guadalmedina, un río invisible», dice que la medida interesa a las constructoras


José María Romero.
José María Romero. La Opinión

MIGUEL FERRARY. MÁLAGA El Instituto de Estudios Portuarios acogió ayer la presentación del libro Guadalmedina, un río invisible, editado por el CEDMA y que recoge las propuestas realizadas por 55 alumnos y más de una veintena de profesionales sobre el futuro del río Guadalmedina y su cuenca. Este trabajo colectivo ha sido coordinado por la Fundación Rizoma, con José María Romero como cabeza visible.

El gran debate de futuro de Málaga gira en torno al río Guadalmedina. Pero, más allá de los argumentos políticos, está el conocimiento y estudio de la cuenca del río, de 52 kilómetros y una gran desconocida para el gran público. El libro Guadalmedina, un río invisible trata de poner un poco de orden en el marasmo del debate y acercar un cauce de una gran riqueza y variedad, como asegura el coordinador de la obra, José María Romero.

¿De dónde surge la iniciativa de escribir este libro?
A raíz de un curso propuesto por Paco Puche para conocer el Guadalmedina. Participaron 55 alumnos y más de veinte profesores y profesionales. El objetivo era estudiar el cauce desde el origen hasta la desembocadura, porque el río son los 52 kilómetros que tiene de largo, no los últimos seis kilómetros.

¿Qué objetivos se busca con este libro?
Es un libro muy visual que tiene un objetivo pedagógico y donde todas las propuestas son abiertas, porque creemos que las propuestas las deben plantear los técnicos, pero los ciudadanos deben tener capacidad de decisión. Además, se contempla el río en todo su cauce, no sólo una parte, porque es un espacio de gran valor desde su origen hasta la desembocadura.

¿Hacia dónde van las propuestas que se recogen en el libro?
Son muy variadas, pero en realidad se puede hablar de una única propuesta que no es cerrada. Lo que se busca es que se trate al Guadalmedina como una unidad. El libro analiza el río por zonas, pero con idea de acercarlo en su globalidad y no sólo se vea como un espacio de encauzamiento.

¿El encauzamiento es una opción adecuada?
El río es un accidente geográfico que le da un carácter a la ciudad. Si se hace desaparecer, se le quita personalidad a la ciudad. Lo importante es que un río funcione como tal y que lleve agua cuando tenga que hacerlo. No hay que olvidar que el Guadalmedina es un río mediterráneo, que a veces lleva agua y a veces, no.

¿Qué solución se puede plantear para su recuperación?
El cauce necesita una reforestación para evitar las correntías. Es una solución que no necesita mucho dinero y que, antes o después, se tendrá que hacer. Pero no se puede plantear como se hizo en los años 80. Hay que apostar por árboles que son variedades mediterráneas, como el quejigo, la encina o el alcornoque.

¿Sería suficiente con la reforestación para eliminar el riesgo de inundaciones?
El Limonero se quedaría para evitar que llegue a una avenida, pero su uso principal sería dejar pasar agua para que hubiese en el cauce y recuperase su valor ambiental. Encauzar un río es cargárselo, exterminarlo. Esta solución sólo interesa a las empresas de construcción, pero es una solución muy cara y con una inversión descomunal. Afortunadamente es un gasto desproporcionado y ahora no hay dinero.

Pero se sigue insistiendo en esa alternativa.
En 15 o 20 años será un delito embovedar un río. La Directiva Marco Europea sobre el Agua plantea que para 2015 todos los ríos deben funcionar con su caudal ecológico, que es el que pueden llevar.

¿Qué zona del cauce le gusta más?
Hay espacios muy variados. A la altura del arroyo Chapero se ha recuperado muy bien, pese a ser una zona artificial, hecho por la mano del hombre. También destacaría su origen en la sierra de Camarolos.

lunes, 14 de febrero de 2011

El 'parche forestal' del Guadalmedina (Málaga Hoy)

El fracasado intento de reforestación que se llevó a cabo en la cuenca baja del río preocupa a los expertos de cara a un posible embovedamiento del cauce debido al alto riesgo de riadas

RAQUEL GARRIDO / MÁLAGA | ACTUALIZADO 14.02.2011 - 01:00
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Dos expertos de la UMA visitaron esta semana el parque forestal.

Mucho se ha hablado en las últimas semanas sobre si se debe o no embovedar el cauce del río Guadalmedina a su paso por el centro de la ciudad. Pero muy poco sobre lo que ocurriría con los arroyos sin regular que vierten aguas abajo de la presa del Limonero y que apenas tienen capacidad para frenar el agua en el más dramático de los escenarios si llueve de forma torrencial. Y en ese debate las miradas deben dirigirse irremediablemente hacia el llamado parque forestal Ciudad de Málaga. Es ahora cuando ese gran espacio, en el que hace ocho años hubo un intento fallido de reforestar la cuenca baja del río para precisamente evitar las inundaciones periódicas que a lo largo de la historia ha sufrido la ciudad, cobra más protagonismo que nunca.

Si el objetivo de aquel ambicioso proyecto que costó a las arcas públicas más de 9 millones de euros era proteger a Málaga de posibles riadas mediante la repoblación de las 380 hectáreas que forman el parque, el tiempo ha demostrado que no se ha cumplido. Lo dicen los expertos que durante años han realizado un minucioso seguimiento de la evolución de la "lamentable" plantación de los 248.000 árboles que la empresa constructora ACS, propiedad del presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, llevó a cabo en 2003 por encargo de la ya desaparecida Confederación Hidrográfica del Sur (CHS), que por aquel entonces presidía José Antonio Villegas.

A simple vista, el fracaso de la reforestación no pasa desapercibido para nadie. Apenas un 5% de lo que se plantó ha logrado sobrevivir y únicamente dan un aspecto de zona verde al parque los árboles que ya había plantados mucho antes de que se acometiera la plantación. Pero si se analizan aspectos meramente hidrológicos de cara a un posible embovedamiento del río, los resultados son más visibles y más preocupantes aún. Así lo aseguró el profesor de Geografía Física de la Universidad de Málaga (UMA) José Damián Ruiz Sinoga, quien señaló que los signos de degradación del suelo son "evidentes" en las laderas de los arroyos que discurren por este parque y que vierten directamente al cauce del río Guadalmedina.

Pendientes de más del 80% y una longitud que supera los 70 metros en algunos casos hacen de estas laderas un peligroso aliado de las lluvias torrenciales en el caso de que se produzcan. ¿Y por qué? Según el experto porque la degradación del suelo llega al 90% en la mayoría de los casos debido a que "no valía con plantar cuatro pinos sino que requería una actuación integral en la cuenca para que el suelo no se vaya al fondo del arroyo cada vez que llueva". Enormes socavones y un suelo pedregoso por el que cuelgan los interminables tubos de riego que se instalaron por todo el parque para regarlo dan idea de la inestabilidad del suelo que debe retener parte del agua cuando llueve.

Ni el tipo de reforestación que se llevó a cabo en su momento ni las especies que se plantaron eran las adecuadas y el tiempo no ha hecho más que confirmarlo. "Muchas eran plantas ornamentales que no han podido resistir a las duras condiciones del terreno y a la falta de mantenimiento y riego que han tenido estos años", explicó el profesor de Biología Vegetal de la UMA Andrés Pérez Latorre. Eran especies demasiado delicadas para las características de la zona y poco recomendables si lo que se pretendía realmente era crear una cubierta vegetal lo suficientemente densa como para evitar que el suelo de las fuertes pendientes de la zona terminen en el fondo de los arroyos cada vez que llueva, según señaló.

Es lo que ha ocurrido a lo largo de estos ocho años en los se han producido una serie de procesos que indican, según Ruiz Sinoga, "una actividad erosiva continua e intensa". La consecuencia más directa es que la mayoría de los diques que se construyeron a lo largo de estos arroyos se han ido colmatando por el cúmulo de sedimentos que se han ido depositando en este tiempo. Aunque lo que más preocupa a los expertos es que en la actuación que se hizo en la cabecera de estos arroyos es "casi inexistente". En una visita que este periódico realizó con los expertos pudo apreciar cómo la parte alta de las cuencas se encuentran absolutamente deforestadas, lo que contribuiría a aumentar el riesgo torrencial del caudal ya de por sí peligroso por la forma de embudo que tienen y la velocidad que adquiriría debido a sus fuertes pendientes.

Es lo primero que deberían plantearse, según los expertos, los que ahora debaten sobre el futuro del río Guadalmedina antes de tomar cualquier otra decisión. Aún se está a tiempo de enmendar lo que denominan el "parche" forestal. Otra cosa es que se haya perdido un tiempo precioso.