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domingo, 21 de septiembre de 2014

Un paseo en 3D por la Málaga del pasado (Sur)

Un paseo en 3D por la Málaga del pasado
JESÚS HINOJOSA | MÁLAGA @JHinojosaSaez
21 septiembre 2014
01:33

El ingeniero Antonio Laporte sube a YouTube vídeos con detalladas recreaciones de edificios antiguos o desaparecidos de la ciudad

Aquellos cafés que hacían la vida más agradable (Sur)

Los cafés tuvieron un gran protagonismo en la vida social de la Málaga del finales del siglo XIX y principios del XX. Esos locales, además de punto de encuentro para burgueses, profesionales destacados u obreros, fueron lugares en los que cerrar un negocio o divertirse hasta altas horas de la madrugada, sin olvidar las discusiones políticas o literarias. Salvo alguna excepción, como el café Madrid, esos establecimientos ya no son más que historia de una época que no volverá.

El mercado de Salamanca (La Opinión)

El mercado de Salamanca

21.09.2014 | 05:00
Fachada principal del mercado de Salamanca, de Daniel Rubio.
Fachada principal del mercado de Salamanca, de Daniel Rubio.


El 29 de septiembre de 1922, Daniel Rubio, arquitecto municipal, presentó a la Corporación un proyecto de construcción de un mercado auxiliar en la Plaza de Salamanca; adjuntaba planos, pliego de condiciones, y el presupuesto que ascendía a 166.459,92 pesetas.

lunes, 15 de septiembre de 2014

El mundo de Atarazanas

El Mercado Central, levantado sobre los astilleros árabes, encierra un microcosmos que ha alcanzado fama internacional

14.09.2014 | 09:43
El edificio que alberga el mercado es una construcción típica del XIX con motivos neomudéjar.
El edificio que alberga el mercado es una construcción típica del XIX con motivos neomudéjar. 

Ficha técnica


En la cara de Ana Ruiz, la comerciante más veterana del mercado de Atarazanas, hay una sonrisa perenne que ilumina a su clientela. «A los ocho años ya estaba aquí y me subía a una caja para despachar», explica mientras corta con mimo varios filetes de pollo. Al otro lado del mostrador, una clienta asiente en señal de aprobación, mientras que a su alrededor la vida comercial, la vida misma en definitiva, envuelve la escena con un vertiginoso aire de irrealidad preñado de gritos reclamando atención para unas «bacalaíllas de Málaga», las frutas del día o la carne más sabrosa. Las puertas abiertas a la mañana malagueña no paran de vomitar y recibir ciudadanos que entran y salen del edificio cargados de bolsas, decenas de conversaciones se entremezclan con el olor a pescado y aceitunas, y la ironía de algún vendedor picantón sonroja a un ama de casa vencida por la prisa. El Mercado Central de Málaga, levantado sobre los antiguos astilleros nazaríes, guarda en su interior un mundo aparte con jerarquía y valores propios, una realidad paralela en la que cada mañana se produce el milagro bíblico de los panes y los peces a partir de una maquinaria comercial perfectamente engrasada, sin más marketing que la simpatía ni más estrategia que la calidad de los productos frescos.

lunes, 30 de junio de 2014

Historia de la demolición del Cuartel de Levante (La Opinión)

29.06.2014 | 05:00
Historia de la demolición del Cuartel de Levante
Historia de la demolición del Cuartel de Levante
El 8 de agosto de 1843 le fue concedido a la ciudad el edificio de las Atarazanas para establecer un mercado, siéndole negada la posesión por la autoridad militar; pero el 19 del mismo mes y año por Real Orden se mandó que el indicado inmueble quedase a disposición del Ayuntamiento, si éste facilitaba otro local a propósito para que cumpliese con el objeto a que estaba destinado (Cuartel de Artillería).

lunes, 3 de marzo de 2014

Historias de calles olvidadas de Málaga (La Opinión)

Smerdou habla de calles ya desaparecidas del callejero de la capital, incluida la misteriosa calle Bikini, así como de otras recordadas ausencias

02.03.2014 | 05:00
Fotografía de la antigua calle Siete Revueltas.

martes, 21 de enero de 2014

Los tres mosqueteros del PGOU de 1983 de Málaga (La Opinión)

José Asenjo reunió a Damián Quero, José Seguí y Salvador Moreno Peralta para cambiar el urbanismo de Málaga y diseñar la ciudad que hoy conocemos

20.01.2014 | 10:23
Los tres mosqueteros del PGOU de 1983 de Málaga
Los tres mosqueteros del PGOU de 1983 de Málaga
La Opinión de Málaga ha reunido a tres de los más destacados arquitectos de Málaga, Damián QueroJosé Seguí y Salvador Moreno Peralta para celebrar los 30 años de la Gerencia de Urbanismo y, sobre todo, para recordar cómo se dibujó y diseñó el Plan General de Ordenación Urbana de 1983 que cambió, transformó y modernizó una Málaga anclada en el pasado.

La Málaga actual se diseñó en 1983 (La Opinión)

Hace 30 años, apoyado en un potente movimiento vecinal y en un fuerte espíritu de cambio, el primer Ayuntamiento democrático encargó un plan general a tres jóvenes arquitectos

20.01.2014 | 17:25
Aspecto del Paseo Marítimo por La Malagueta, en 1983.
Aspecto del Paseo Marítimo por La Malagueta, en 1983. 
El 3 de abril de 1979 las primeras elecciones municipales de la democracia aupaban como primer alcalde democrático a Pedro Aparicio, un médico de Carlos Haya semi desconocido entonces en la ciudad. Aparicio, que comenzó a gobernar con el apoyo del Partido Comunista y del Andalucista, colocó al frente del área de Urbanismo a José Asenjo, hombre fuerte del PSOE.

lunes, 20 de enero de 2014

´Promesas, todas las del mundo´ (La Opinión)

Javier Aguilar cree que lo primordial es poner en marcha el plan director para empezar a trabajar

19.01.2014 | 02:09
De los últimos 13 años, el tiempo que Javier Aguilar lleva implicado con las instituciones reclamando la recuperación del acueducto de San Telmo, hace el siguiente balance: «Promesas, todas las del mundo, pero a la hora de que se hagan efectivas...».
Todo comenzó cuando detectó en el año 2001 que una constructora estaba destruyendo un tramo del acueducto. «El obrero me dijo que desaparecieron bóvedas preciosas, las rompieron enseguida. A partir de ahí, las gestiones son incontables pero quizás la más importante haya sido la reactivación del Patronato del Acueducto de San Telmo, ahora mismo presidido por el alcalde de Málaga, en el que también están presentes la Junta, la Diputación, el Obispado, la Comandancia Naval y la comunidad de regantes. Aunque como recuerda Javier, se reúne de higos a brevas, a veces con intervalos de 7 años y porque el propio Javier se encarga de pedírselo a los patronos.

Los últimos guardas del acueducto (La Opinión)

Enrique Aguilar cedió el testigo de único guarda del acueducto de San Telmo a su hijo Javier, pero continúa vigilando por afición esta obra

19.01.2014 | 02:09
Los últimos guardas del acueducto
Por sus venas bien podría correr agua del acueducto, agua que en la década de 1780 comenzó a dar de beber a la ciudad de Málaga y que dos siglos más tarde todavía sirve a siete regantes. A unos 80 céntimos la hora de agua.

viernes, 3 de enero de 2014

Alertan de daños en el acueducto de San Telmo tras las obras en un solar (La Opinión)

IU denuncia que los movimientos de tierra realizados para habilitar un aparcamiento en Capuchinos podrían haber dañado un aljibe

03.01.2014 | 05:00
Este es el aljibe que habría quedado dañado por las obras, según IU.
Este es el aljibe que habría quedado dañado por las obras, según IU. 
El grupo de Izquierda Unida en el Ayuntamiento de Málaga alertó ayer de la existencia de posibles daños al acueducto de San Telmo por unos movimientos de tierra llevados a cabo para habilitar como aparcamiento un solar en el número 24 de Carrera de Capuchinos, en dicho barrio. Estos trabajos habrían podido afectar a un aljibe y a partes del monumento «que discurre por el interior de la manzana y cuenta con una servidumbre de cinco metros». Además, el portavoz de IU, Eduardo Zorrilla, aseguró que estos movimientos de tierra «no disponen de

martes, 15 de octubre de 2013

El hospital de Santo Tomás será sede del museo sacro y archivo diocesano (La Opinión)

El Obispado asume la titularidad del edificio y anuncia un proyecto de rehabilitación

15.10.2013 | 05:00
Detalle del antiguo hospital de Santo Tomás.
Detalle del antiguo hospital de Santo Tomás. 
El Obispado de Málaga dejó ayer clara su intención de transformar el hospital de Santo Tomás, el edificio gótico-mudéjar anejo a la Catedral, en la sede de los archivos históricos de la propia basílica y de la diócesis. La institución eclesiástica, que adquirió la titularidad del inmueble el pasado enero, tras la disolución formal del patronato que lo gestionaba, tiene previsto aprovechar la rehabilitación además para incluir en el complejo el museo catedralicio y un sala para actos sociales.

Denuncian que la ampliación del IES de Ciudad Jardín afecta al Acueducto de San Telmo (La Opinión)

15.10.2013 | 05:00
Las obras del IES de Ciudad Jardín lindan con el monumento.
Las obras del IES de Ciudad Jardín lindan con el monumento. 
El Acueducto de San Telmo vuelve a estar en riesgo. Ayer, el guarda de este monumento interpuso una denuncia contra las obras de ampliación que se llevan a cabo en el IES de Ciudad Jardín por un presunto delito contra este patrimonio histórico, declarado Bien de Interés Cultural.

viernes, 11 de octubre de 2013

Una noria del XVII en ruinas en Martiricos (La Opinión)

En terrenos de la Diputación de Málaga continúa malviviendo la noria de la Huerta Godino, de mediados del XVII. Un monumento a la inoperancia en acción.
Si quieren ver ustedes una demostración palpable de pasotismo administrativo a pleno rendimiento, sólo tienen que darse una vuelta por la parte trasera de Martiricos, recorrida por una calle dedicada a Salvador Dalí.
La calle, por tratarse de tan famoso homenajeado, está repleta de pintadas que al maestro de Figueres le harían poner los pies en polvorosa, pues su calidad artística sólo es comparable con el mensaje intelectual que esconden y que refleja, más que una explosión de creatividad, una implosión de neuronas.
Un detalle de las grietas de la noria. Alfonso Vázquez
Un detalle de las grietas de la noria. Alfonso Vázquez
En este entorno tan descuidado, convertido en socorrido aparcamiento, dormita una construcción de la que, seguramente, sólo tendrán nuevas noticias cuando se desplome y chafe un par de coches.
Se encuentra en terrenos de la Diputación de Málaga, cuyos responsables de los últimos 40 años ha mostrado el mismo interés por ella que por la cultura esquimal. De hecho, hay una foto de los años 70 en la que ya se aprecia que necesita un repasito.
Hablamos de la vieja noria de la Huerta Godino. Hace casi un año este diario se interesó por ella porque se encuentra en un estado sencillamente alarmante. El profesor de Historia del Arte de la UMA, Francisco Rodríguez Marín, calculó que había sido construida a mediados del siglo XVII, una época quijotesca en la que la noria daba servicio a las tierras del caballero Alonso Godino de Zaragoza, aprovechando la cercanía del arroyo de los Ángeles y del Guadalmedina.
La noria ha pasado por muchos avatares: la invasión francesa, dos repúblicas moviditas, dos dictaduras y una guerra civil. Es una superviviente, pero no parece que vaya a sobrevivir a la desgana de la Diputación de Málaga, que simplemente la está dejando caer.
El principal factor de deterioro es el bosque de árboles de gran altura que crece en lo alto y cuyas raíces están rompiendo por dentro la estructura. Pese a que parte de ella fue reforzada con cemento, las grietas se multiplican. El viejo artefacto ha sido vallado y la basura se acumula en el perímetro de protección.
En los últimos 40 años la noria de la Huerta de Godino ha importado un pimiento y eso que todavía se emplea la mina de agua para el riego y el lavado en el vecino centro Virgen de la Esperanza y en la extinta guardería de la Diputación, como recordaba en noviembre pasado Juan Antonio Ruiz, presidente de la Asociación en Defensa del Patrimonio Industrial de Málaga –lo que ya es tener más moral que el Alcoyano–. Precisamente esta asociación, además de reclamar que fuera rehabilitada, pidió hace diez años a la Diputación que la cediera al Ayuntamiento como patrimonio de Málaga, una vez restaurado, a ver si así corría mejor suerte.
La noria de la Huerta Godino, uno de los poquísimos vestigios de la tecnología preindustrial de Málaga relacionada con el agua, está al pique de un repique de desmoronarse y nuestra administración provincial, que se encarga de la buena marcha de los pueblos de la provincia, pasa, lógicamente, tres pueblos y los que hagan falta. En esas estamos.

domingo, 7 de agosto de 2011

MALAGA. Un paseo ideado en los años 20. (MALAGAHOY)

La zona este de la capital se convirtió en el siglo XX gracias al Paseo Marítimo Pablo Ruiz Picasso en un emplazamiento idóneo para la oferta hotelera más selecta de la ciudad

RAQUEL GARRIDO / MÁLAGA | ACTUALIZADO 07.08.2011 - 01:00

El paseo marítimo por el litoral oriental, entre La Malagueta y los Baños del Carmen, era un viejo proyecto de los años 20. La primera propuesta técnica surgió del ingeniero Manuel Giménez Lombardo, y la primera piedra se colocó en 1928, como parte del plan de grandes reformas de la ciudad impulsado durante la dictadura de Primo de Rivera. Hoy en día se ha convertido en una de las zonas más lujosas y envidiadas de la ciudad. Este punto de Málaga tenía el problema de su coincidencia con el trazado del ferrocarril suburbano hacia Vélez-Málaga, contó el historiador Víctor Heredia, aunque finalmente se ejecutó en la segunda mitad del siglo XX.

Ya se habían levantado los raíles del tren, y sobre su trazado se había asfaltado la llamada vulgarmente carreterita, todavía de sólo un carril por sentido, y que en los años 90 se desdobló coincidiendo con la recuperación de las playas -que habían desaparecido bajo la escollera que defendía el tendido ferroviario- y la construcción de una amplia arteria que absorbió la mayor parte del tráfico urbano hacia el este. El litoral oriental experimentó durante el primer tercio del siglo XX el fenómeno del descubrimiento de las playas, "antesala del turismo de masas", dijo el experto. Después de un primer momento en el que se aconsejó el baño de mar por motivos terapéuticos, se produjo "una auténtica revolución en la concepción del baño de mar, que adquirió un carácter lúdico y deportivo", señaló Heredia. La plasmación de esta nueva mentalidad llegó con la inauguración en 1918 del Balneario de Nuestra Señora del Carmen, los populares y a la vez elitistas Baños del Carmen.

En Málaga, esta etapa inicial del siglo XX representó para la hostelería "un cambio en su eje de gravedad", explicó. Si hasta entonces las fondas y los hoteles se habían localizado en el centro de la ciudad, en las inmediaciones de la Alameda y de la calle Larios, a partir de entonces surgieron varios establecimientos de categoría ubicados en el barrio de la Caleta. Desde finales del XIX, este barrio residencial se fue perfilando como el emplazamiento idóneo para la oferta hotelera de más calidad. Entonces estaba en funcionamiento el hotel y restaurante inglés Hernán Cortés, que ocupaba el solar del antiguo Ventorrillo de Cayetano, junto al arroyo de la Caleta. En 1918 se constituyó la Sociedad Anónima Caleta Palace, presidida por el comerciante Félix Sáenz Calvo, que compró el Hernán Cortés y construyó el edificio actual, diseñado por Fernando Guerrero Strachan, con capacidad para 150 habitaciones. Se trataba del primer hotel construido como tal en la ciudad, con unas características tipológicas interiores y exteriores adecuadas a la función que iba a tener el edificio. El hotel ofrecía numerosos servicios, entre ellos el acceso directo a la playa con la presencia de un bañero. Uno de sus huéspedes más ilustre fue Federico García Lorca.

UN EDIFICIO INSIGNE EN PLENO PASEO. El paseo marítimo de la zona este de la capital acoge uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad, el conocido todavía como el 18 de julio, y que ha sido rehabilitado recientemente como sede de la Subdelegación del Gobierno en Málaga. Pero en un principio fue un hotel, hasta que durante la Guerra Civil se transformó en un hospital. En mayo de 1938 murió en el inmueble el general Miguel Cabanellas, uno de los cabecillas del levantamiento militar de julio de 1936. Poco después el inmueble pasó a ser el sanatorio Francisco Franco de la Obra Sindical 18 de Julio, de donde le viene su denominación popular. Como hospital fue escenario del nacimiento de miles de malagueños entre los años 40 y los 70.

LA ZONA QUE UNIÓ LA PROVINCIA. No era más que un pedregal cuando en la década de los 80 del siglo XIX comenzó en la zona de La Malagueta la construcción del ferrocarril que se utilizó para transportar desde las canteras del Morlaco hasta las obras del puerto la escollera necesaria para construir los nuevos muelles del puerto. Pero cuando terminaron las obras, la plataforma de este ferrocarril y parte de los raíles se utilizaron para construir la línea ferroviaria que a partir de 1908 unió Málaga con Vélez-Málaga.

lunes, 18 de julio de 2011

Atarazanas, el antiguo edificio musulmán del siglo XIX (La Opinión)



Atarazanas, el antiguo edificio musulmán del siglo XIX
Atarazanas, el antiguo edificio musulmán del siglo XIX

C. CLAVIJO Los trabajos de rehabilitación de este edificio del siglo XIX no sólo se han centrado en recuperar los elementos físicos que saltan a la vista, sino que también se ha hurgado en las entrañas del terreno. Tras las excavaciones, se localizaron numerosos restos arqueológicos que hablan de la historia de la ciudad, entre ellos de la época nazarí, los más antiguos.

El principal problema con el que los investigadores lidiaron es que se fueron mezclando los distintos materiales y cimientos con los originales. Una práctica que se aprecia desde el siglo XIV hasta el XIX, con la construcción del actual mercado de abastos en 1876, fruto de un proyecto del arquitecto Joaquín de Roucoba.

El mercado, desde la reforma de los años 70, sustituyó las tradicionales tejas por una cubierta de uralita y láminas metálicas de vidrio, que se habían quedado oscuras con el paso del tiempo. Esta oscuridad fue reemplazada durante las obras por los colores crema y verde de las nuevas tejas.

Las tareas de rehabilitación se centraron, en una primera fase, en eliminar los elementos que se habían ido incorporando al esqueleto original, como una estructura de hormigón para habilitar un entresuelo que quedó pronto en desuso. También se eliminó el pavimento colocado en los años 70 y las instalaciones eléctricas y de saneamiento, que han sido modernizadas.

La incorporación de la teja como elemento principal del mercado es una de las señas de identidad del proyecto de reforma del estudio Aranguren Gallegos y que ejecutó Sacyr, empresa encargada de la obra de rehabilitación, con un presupuesto de 6,93 millones.

Declarado Bien de Interés Cultural en 1979, la restauración de este histórico edificio, que culminó en mayo de 2010, ha durado 26 meses.

domingo, 26 de junio de 2011

MALAGA. El río que vertebra la ciudad. (MALAGAHOY)

El Guadalmedina ha provocado a lo largo de la historia graves inundaciones que obligaron a construir la presa del Limonero y ahora se le busca una solución para acondicionar este espacio

RAQUEL GARRIDO / MÁLAGA | ACTUALIZADO 26.06.2011 - 01:00

El río Guadalmedina ha dado más de un susto a la ciudad. El más reciente fue en 1907 cuando su desbordamiento provocó decenas de muertos Hasta entonces, el modesto canal serpenteaba por un cauce que estaba prácticamente a la misma altura que las calles laterales, lo que obligó a construir los paredones a modo de muralla para proteger las casas cercanas en caso de riada. Incluso antes de que se construyera la presa del Limonero para prevenir inundaciones en la capital, lo normal era que esta auténtica rambla mediterránea sólo llevara agua algunos días en otoño e invierno. Mientras, las bestias de carga aprovechan para descansar y abrevar. El hecho de que el cauce permaneciera seco durante casi todo el año facilitaba que fuera utilizado como punto de descanso, lugar de mercado e incluso que fuera escenario de las famosas pedreas o batallas campales a pedradas entre los niños de los barrios cercanos, contó el historiador Víctor Heredia. La puesta en cultivo de las tierras de los Montes, por donde discurre su curso alto, y la consiguiente deforestación de su cuenca, dieron paso a continuas inundaciones a partir del siglo XVI, que provocaban periódicamente grandes daños y víctimas mortales. La solución tradicional fue, dijo, "la de levantar murallas de defensa, hasta que a principios del siglo XX se construyeron el nuevo encauzamiento urbano -origen de la barriada de Ciudad Jardín- y la presa del Agujero, y se iniciaron los trabajos de reforestación de los Montes de Málaga". El Guadalmedina delimita el centro y los barrios que quedaban al norte y al este, y por otro los barrios populares de la Trinidad y el Perchel. En la foto se ve en primer plano el pasillo de Santa Isabel, con una acera limitada por el paredón del río que se mantuvo hasta la década de 1990. A la derecha quedan los edificios que han sido reconstruidos recientemente para acoger el Hotel Posada del Patio y la entrada a la calle Cisneros, abierta poco antes. Al fondo queda la entrada a la calle Carretería, con unos arcos junto al río que son los últimos restos del mercado de Santa Isabel, conjunto de puestos de madera que servían de mercado de abastos desde el siglo XIX. La comunicación entre ambas márgenes se hacía generalmente a través de portillos abiertos en los paredones, y los puentes eran escasos. El único que permitía el paso de carruajes y vehículos era el de Tetuán, inaugurado en 1860. A la altura de las iglesias de Santo Domingo y de la Aurora existían pasarelas de madera de uso exclusivamente peatonal. Fue en el siglo XX cuando se construyeron puentes realmente aptos para el tráfico rodado. En todo caso, la vieja estampa y su contraste con la imagen actual, resultado de las reformas del cauce y su entorno ejecutadas en los años 90, recuerdan el eterno debate sobre el cauce urbano del Guadalmedina que aún está sin solucionar. l LOS PASILLOS DEL RÍO. Las calles que daban al río Guadalmedina tenían una denominación específica, pasillo, quizás derivada de la estrechez que quedaba entre los edificios y los paredones que limitaban el cauce. Así, en la margen oriental (la del centro) se sucedían de sur a norte los pasillos de Atocha, Santa Isabel y de la Cárcel (actual Avenida de la Rosaleda), mientras que en la margen occidental se alineaban los pasillos del Matadero, de Santo Domingo, de Guimbarda y de Natera (actual Avenida de Fátima), algunos ya desaparecidos completamente.l LA TRIBUNA DE LOS POBRES. La escalinata del puente de la Aurora, más conocida como la Tribuna de los Pobres, no se levantó hasta la década de 1930. Este puente metálico, que sustituía a la vieja pasarela de madera muchas veces reconstruida tras cada inundación, fue diseñado por el ingeniero Manuel Giménez Lombardo y el rey Alfonso XIII puso la primera piedra en 1921. Las obras se desarrollaron entre 1923 y 1930, complicadas por la necesidad de modificar el entorno urbanístico para poder trazar las rampas de acceso al nuevo puente. Fue necesario rectificar el trazado de la calle Mármoles y derribar las casas de la entrada de Carretería.

MALAGA. En alas del caudal urbano. (MALAGAHOY)

Málaga fue por primera vez una gran ciudad aquí, en este trazado que desde el corazón del municipio hasta la circunvalación abre, a lo largo de la Avenida de Andalucía, todo un mundo dinámico, humano y diverso

PABLO BUJALANCE / MÁLAGA | ACTUALIZADO 26.06.2011 - 01:00
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En la página anterior, paisaje desde el Puente de las Américas, estructura emblemática en la articulación del casco urbano malagueño. En esta página, de arriba a abajo y de izquierda a derecha, una escultura junto al mismo puente, tráfico rodado en la Avenida de Andalucía, un poco de paz con prensa y perro, la popular escultura de Miguel Berrocal en los Jardines de Picasso y perfil arquitectónico desde la Plaza de Manuel Alcántara.

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Podemos andar, dice él, seguir caminando hasta la comisaría; pero ella replica, está muy lejos y hace mucho calor, mejor tomamos el autobús. La pareja de jóvenes estudiantes se acerca a la parada del 20 más próxima a El Corte Inglés, ella con el pelo recogido en una trenza admirable, él más humano debajo de su camiseta de La naranja mecánica, los dos se sientan y esperan mientras a pocos pasos la obra del metro todavía es una jauría prehistórica de dinosaurios encajados en el inframundo. En Hacienda, las colas para ultimar las declaraciones de la renta de los más rezagados abultan de manera considerable, son tantos los que se resisten aún a formalizarlo todo por internet, con los papeles en la mano, dice un señor bajito con camisa de rayas mal metida en los pantalones y tocado con una gorra naranja de fontanero, con los papeles en la mano no le engañan a uno. Es un jueves de junio por la mañana, hace un calor sofocante pero el cielo está nublado y desde el puente de Tetuán se advierte cierta niebla aún espesa; toda esta emulsión multiplica el efecto del bochorno en los organismos pluricelulares: en el puente abundan los notables trajeados que corren a toda prisa con sus carpetas y maletines en la mano, los grupos de turistas veinteañeros que deciden aventurarse más allá del centro, los hombres y mujeres que vienen cargados de bolsas desde el mercado de Atarazanas, más estudiantes con mochilas y mamotretos, vendedores de lotería, mendigos que piden en silencio su limosna, policías que custodian la seguridad del respetable y músicos callejeros que puntean Let it becomo lección del primer curso de guitarra por correspondencia, una marea que se extiende en mil y una direcciones, tal vez hacia la Alameda, tal vez hacia la Avenida de Andalucía. Siguiendo la orientación de esta última salen al encuentro la sede de Correos (detenida como un gigante herido y cubierto en la orilla del río, o lo que una vez fue un río), El Corte Inglés, la iglesia de San Pedro, sus anchas aceras como plazas, el parking público, la Plaza de Manuel Alcántara (o lo que queda de ella por obra y gracia de las obras del metro), la conexión todavía cerrada a causa de las mismas obras con la Estación María Zambrano a través del Perchel, y mucha más gente, mayores y niños, vestida a la última o con las chanclas del verano pasado recién desempolvadas, dispuesta a gastar dinero en las tiendas o a encontrar el modo de ganarlo, gente que habla a voz en grito en sus teléfonos móviles y tienta a la suerte para cruzar la avenida cuando todavía no ha cambiado el semáforo, vamos ahora, Antonia, ahora que no viene nadie. En pocas áreas de la ciudad se puede adquirir una impresión similar de dinamismo, de calidad humana puesta al límite de su velocidad, seguramente porque en pocos sitios tanta gente se la juega cada día para llegar a tiempo a donde tiene que dejarse el pellejo. Desde aquí, desde esta parada del 20 en que la pareja del comienzo espera el autobús que la lleve a la comisaría, se abre la Avenida de Andalucía, el enorme trazado cuyas lindes coinciden con el Polígono Alameda, más comúnmente conocido como la Prolongación de la Alameda. A medida que el caminante da la razón a los usuarios de la EMT, agobiado por el calor, las aceras se hacen todavía más anchas, los jardines compiten en la conquista del espacio con edificios de utópica arquitectura setentera y la gente, más gente, se adueña de todo lo que queda a su alcance, como si este barrio, que lo es, o lo parece, también fuera un festín puesto a su servicio.

Málaga tuvo aquí su primera estampa de gran ciudad. La tradicional frontera del río quedó fulminada cuando se conectó el corazón de la urbe, encarnado en la Alameda, con sus salidas, hoy amasadas en la circunvalación. Un salto de varios kilómetros adscrito a la Avenida de Andalucía, que todavía hoy sigue sosteniendo buena parte del tráfico diario de la ciudad, como un lento monumento a la postmodernidad. Para llenar la extensión ganada se dio rienda suelta a la utopía: el sueño de una Málaga cosmopolita y próspera se escenificó en sus primeros grandes edificios. La Avenida de Andalucía vio nacer así las pioneras alturas arquitectónicas, edificios que hoy, unos cuarenta años después, prosiguen a pleno rendimiento como sedes de las más diversas instituciones (de consulados a bancos), residencias de una presunta clase burguesa inevitablemente venida a menos y despachos de profesionales liberales de la más diversa calaña. En la misma avenida pueden encontrarse grandes agentes testimoniales como Cortefiel y el centro universitario de español para extranjeros, una tónica que se multiplica en los contornos, ya sea en la Plaza de San Juan de la Cruz o en la Avenida de la Aurora, donde las delegaciones del Gobierno andaluz, los centros comerciales, los bufetes de abogados y las clínicas pediátricas son ya patrimonio señero del barrio. Toda una ciudad vertical se resuelve en cristalería y cemento, signo de una época en la que se tenía la ilusión de que la ciudad funcionaba, o podía funcionar. Pero en los espacios que esta anatomía ambiciosa deja en blanco, como santuarios respetados, brotan los lugares de esparcimiento. Los Jardines de Picasso son un recodo emblemático en Málaga y un parque único en su género, con su diversa oferta floral y botánica, sus senderos para paseantes bucólicos, sus bancos para lectores en busca de quietud, su histórica escultura de Berrocal, sus columpios y sus plazas de nombres extraños. Hoy, un verdadero trajín alimenta este rincón verde que se muestra más sucio de lo que debería, padres que llevan a sus pequeños en hombros, solitarios que pasean a sus perros o practican footing a nivel avanzado, canis que juguetean con sus Ipods mientras silban a una chica que pasa hojeando una revista. Los jardines conectan con los que rodean al Puente de las Américas, otro emblema de la articulación malagueña, y desde este punto hasta el final de la Avenida de Andalucía (allí donde asoman El Fuerte, Carranque y Los Corazones, alzados como periferia para que evitar que el Polígono Alameda lo fuera) más edificios altos perfilan un horizonte que quiso ser vanguardia y hoy amanece teñido de nostalgia, con sus grandes luminosos en las azoteas. Nadie diría que aquí hay crisis: todo se desplaza como un rayo. Una señora muy delgada y con grave voz masculina pasea a su nieto en cochecito mientras remata un Chester: "¿Esto, un barrio? Aquí no se conoce nadie". Es el precio a pagar que imponen los tiempos. Pero Málaga se desborda.