lunes, 12 de diciembre de 2011

Comienza la expropiación de suelo para el puerto seco de Antequera (SUR)


Si se cumplen los plazos, las obras de urbanización de la primera fase del área logística empezarán el próximo verano
12.12.2011 - 
CARMEN MARTÍN
 
ANTEQUERA.

Comienza la expropiación de suelo para el puerto seco de Antequera
Las mercancías serán transportadas por ferrocarril hasta distintos puntos del país. :: SUR
El puerto seco de Antequera parece salir a flote pese a la lentitud de los procesos administrativos en los que lleva años sumergido. La Consejería de Obras Públicas y Vivienda está avanzando en el desarrollo del proyecto al iniciar el proceso de expropiación de los terrenos necesarios para el desarrollo de la primera fase de los trabajos, que ocupará los sectores 1, 3 y 5, según publicaba el Boletín Oficial de la Provincia (Bopma) el pasado viernes.
Una orden de la Consejería de Obras Públicas y Vivienda aprobaba el pasado 3 de enero el Plan Funcional del llamado Centro de Transporte de Mercancías de Interés Autonómico de Antequera, un proyecto que desde sus inicios se ha denominado puerto seco y que al ser de interés autonómico lleva aparejado «la declaración de la utilidad pública y la necesidad de urgente ocupación a los efectos de la expropiación forzosa de los bienes y derechos necesarios para su ejecución», recuerda la Administración autonómica en el Bopma.
Por este motivo, la Consejería de Obras Públicas y Vivienda inició el expediente de expropiación forzosa de los terrenos el pasado 13 de octubre, siendo la Agencia Pública de Puertos de Andalucía (Appa) la beneficiaria de la actuación. El levantamiento de las actas previas a la ocupación de las fincas serán los próximos 17, 18, 19, 24 y 25 de enero en el Ayuntamiento de Antequera. No obstante, podría darse también el acta de ocupación definitiva de algunas fincas si procediera. Igualmente, se abre hasta la fecha del levantamiento de actas previas un periodo de alegaciones por si se ha omitido en la lista a algún afectado.
La expropiación de los terrenos es un factor clave para poder iniciar las obras de urbanización de la primera fase, que se prevén que comiencen el próximo verano.
Desde 2005
El puerto seco de Antequera surgió a raíz de la iniciativa privada de varios promotores locales en 2005 que supieron ver el potencial logístico del municipio, donde convergen actualmente las autovías A-45 y A-92, diversas líneas de tren convencional y el AVE Málaga-Madrid.
Por su carácter estratégico, el proyecto despertó la admiración de la Junta de Andalucía, que lo declaró de Interés Autonómico. El 22 de julio de 2009, la Agencia Pública de Puertos de Andalucía y la sociedad Puerto Seco de Antequera S. L., formada por Acotral, Vivencia, Hermanos Minguela y Transcontinental de Mercados, entre otros accionistas, firmaron un contrato de bases para la integración de los suelos en el proyecto, convergiendo así la iniciativa privada con la pública.
El área logística tendrá 3.365.290 metros cuadrados de superficie en los que habrá una terminal ferroviaria -que desarrollará la Junta-, naves industriales, una estación de servicio, aparcamientos para vehículos pesados y un centro administrativo y comercial, entre otras instalaciones. Para su desarrollo completo se necesitará una inversión de 361 millones de euros, según el Plan Funcional. La primera fase, que tendrá 110 hectáreas y necesitará una inversión de 180 millones, podrá estar operativa para finales de 2013.

Un tercio de los municipios no ha vendido ni una sola vivienda nueva en lo que va de año (SUR)


Promotoras y bancos consiguen reducir el 'stock' de inmuebles terminados y listos para entrar a vivir hasta situarlo en unos 15.000
12.12.2011 - 
FRANCISCO JIMÉNEZ pjimenez@diariosur.es
 
MÁLAGA.

Un tercio de los municipios no ha vendido ni una sola vivienda nueva en lo que va de año
Las promotoras se han visto obligadas a rebajar considerablemente los precios de la vivienda para intentar dar salida al 'stock'. :: SUR
Ahora parece muy lejano, pero hasta hace tan solo cinco años entraba dentro de lo normal que una promotora vendiera la práctica totalidad de las viviendas antes incluso de poner la primera piedra. Eran los tiempos dorados de las constructoras, los años del 'boom' inmobiliario, aquéllos en los que los pisos se los quitaban de las manos,... Pero entonces llegó la crisis y se encargó de dar la razón a quienes venían advirtiendo del estallido de la burbuja dejando más de veinte mil viviendas terminadas en manos de las propias empresas o los bancos. Un 'stock' que, teniendo en cuenta que la construcción sigue en caída libre (el Colegio Oficial de Arquitectos únicamente visó 908 inmuebles en los nueve primeros meses del año) empieza a soltar lastre, aunque con cuentagotas. Según la estimación de la Asociación de Constructores y Promotores (ACP) de Málaga, la cifra se rebajará al cierre del año hasta las 15.000. «El 'stock' se va acabando porque llevamos tres años prácticamente sin construir y, aunque sea poco, siempre se va vendiendo algo», afirma el presidente de la patronal, José Prado.
Ese 'algo' se puede cuantificar con exactitud: 3.116. Ése es el número de inmuebles de nueva construcción que han encontrado dueño hasta septiembre de este año, frente a las 9.176 de segunda mano , según las estadísticas de transacciones inmobiliarias que maneja el Ministerio de Fomento. La relación pormenorizada de transmisiones de viviendas en cada uno de los municipios de la provincia permite constatar que en un importante número de pueblos no es que se construya poco o nada, es que ni siquiera se vende lo que se edificó y quedó listo para entrar a vivir. Hasta 32 localidades malagueñas no han registrado ni una sola compraventa de pisos nuevos entre el 1 de enero y el 30 de septiembre, tratándose de pueblos pequeños del interior entre los que destacan Alfarnatejo, Alpandeire, Benarrabá, Faraján, Genalguacil, Júzcar y Totalán por estar en blanco también en la de segunda mano. A estos habría que sumar otra docena en los que solo se ha vendido una casa (Casabermeja, Ardales, Monda o Riogordo), otros cinco con únicamente dos (Teba, Atajate o Villanueva del Trabuco) y ocho con tres (Yunquera, Guaro, Periana o Tolox). En cualquier caso, hay 69 municipios en los que no se han vendido más de diez inmuebles.
Dándole la vuelta al 'ranking', la lógica también se impone al ser la capital la que más transacciones inmobiliarias ha registrado en este periodo, aunque tan solo se esté hablando de 734. Por población y peso en la provincia, Marbella debería ocupar la segunda posición, pero con apenas 165 operaciones se ve superada por otras ciudades como Vélez-Málaga (332), Benalmádena (284), Rincón de la Victoria (234), Estepona (228) y Mijas (198).
En barrena
Las 3.116 viviendas nuevas comercializadas en los primeros nueve meses se sitúan a años luz de las 11.382 del mismo periodo de 2008, cuando la crisis dejó de ser un temor y se metió de lleno en las economías domésticas. La consecuencia directa de esta entrada en barrena de las ventas es que las promotoras se han lanzado a ofrecer grandes descuentos para intentar aligerar su 'despensa', pero ni por esas el mercado levanta. De hecho, también está pasando con más pena que gloria la rebaja del IVA (del 8 al 4%) que desde agosto al próximo 31 de diciembre está aplicando el Gobierno para dar salida al 'stock', a pesar de que el comprador de una vivienda media de 180.000 euros se ahorraría 7.200 euros. «No ha servido para nada porque el problema ya no está tanto en el precio, que hemos bajado al de hipoteca, sino en la falta de confianza en la situación socioeconómica actual, que frena a la gente a la hora de comprar un piso ante el temor a quedarse sin trabajo; pero también por las dificultades que se encuentran para que los bancos les concedan un crédito», asegura Prado, quien aun así reclama al nuevo Ejecutivo de Mariano Rajoy que prorrogue la reducción del IVA durante todo 2012 con la esperanza de que la situación vaya a mejor.

Urbanismo mantiene los planes para construir pisos en el estadio La Rosaleda (SUR)


El proyecto se planteó por si España era elegida sede de los mundiales y hacía falta un nuevo estadio, algo que quedó descartado hace un año
12.12.2011 - 
JESÚS HINOJOSA jhinojosa@diariosur.es
 
MÁLAGA.

Urbanismo mantiene los planes para construir pisos en el estadio La Rosaleda
La idea era que las plusvalías de la recalificación ayudaran a construir un estadio más grande en Puerto de la Torre, pero este equipamiento ya no es necesario. :: SALVADOR SALAS
Aunque hace ya un año que no es necesario, el equipo de gobierno municipal mantiene los planes para construir cuatrocientos pisos en los terrenos que hoy ocupa el estadio La Rosaleda -reconstruido hace cinco años-, en Martiricos, según se desprende de un expediente que será aprobado pasado mañana en la comisión plenaria de Ordenación del Territorio. Esta opción, recogida en el nuevo Plan General de Ordenación Urbanística (PGOU), se planteó para el caso de que España fuera seleccionada como sede de los mundiales de fútbol de 2018 o 2022, cuestión que en diciembre del pasado año quedó zanjada al designarse Rusia y Qatar para acoger, respectivamente, sendos eventos deportivos. Para el caso de que los mundiales hubieran recaído en la Península, se apuntó la necesidad de construir un estadio de mayores dimensiones, para lo que se reservaron en el PGOU unos terrenos en la zona de San Cayetano, al norte de Puerto de la Torre, así como la recalificación de la actual parcela de La Rosaleda, como ayuda para hacer viable la operación.
Esta actuación es una de las que la Junta de Andalucía suspendió el pasado mes de enero, dentro de la orden de la consejera de Obras Públicas para aprobar el nuevo Plan General, con el argumento de que en la ficha que la recoge no figura la ubicación y calificación concreta de los suelos para levantar el nuevo estadio de fútbol de la ciudad. Pues bien, a la hora de responder a las suspensiones que el Gobierno andaluz dictó sobre determinados proyectos del PGOU -entre los que también se encuentra la construcción de viviendas y hoteles en Churriana y la zona oriental-, la Gerencia Municipal de Urbanismo no olvida el asunto de La Rosaleda y, pese a que ya no resulta una prioridad, da respuesta a la solicitud de la Junta incluyendo en la ficha de La Rosaleda que «dadas las necesidades de obtención de un estadio de fútbol de mayor capacidad que el actual, una vez que se haya producido el previo traslado efectivo del mismo a su nueva ubicación, prevista en el sector 'Deportivo San Cayetano' (124.893 metros cuadrados), se procederá a la desafectación de su actual uso deportivo y su consecuente recalificación con los usos y determinaciones previstos en esta ficha para el nuevo ámbito denominado 'Rosaleda'». Es decir, la construcción de 404 viviendas, de las que 121 serán de protección oficial.
Alegaciones, durante un mes
Así figura en el expediente que será aprobado el miércoles, que tendrá que someterse a un periodo de alegaciones de un mes, y que será remitido posteriormente a la Junta para que levante la suspensión que pesa sobre el proyecto de La Rosaleda y sobre otros cuatro más del PGOU.
En el caso del estadio de fútbol, el Plan General ofrece el plazo de un año -se entiende que desde la entrada en vigor del documento, que se produjo el pasado 31 de agosto- para decidir si se construye o no un nuevo campo en función de lo que resulte para la candidatura ibérica a los mundiales. Sin embargo, descartada ya en 2010, el Consistorio da un paso que favorece la recalificación de La Rosaleda -llegó a cuantificarse entre 20 y 30 millones de euros-, que es propiedad del Ayuntamiento, la Diputación Provincial y la Junta. Y todo ello al margen del proyecto del jeque Al-Thani, propietario del Málaga, para construir un nuevo estadio para el club, cuya ubicación no está aún totalmente definida, si bien se ha planteado en la zona de San Julián, al norte de Arraijanal.
¿Con qué intención mantiene entonces el Ayuntamiento los planes para recalificar La Rosaleda? La incógnita queda en el aire y amparada por el plazo de un año para decidir algo que ya no tiene mucho sentido.

domingo, 11 de diciembre de 2011

Proyecto para un hotel senior cuatro estrellas en Los Villalones (Málaga Hoy)


La construcción del complejo supondría una inversión de 25 millones de euros y se crearían más de 60 puestos de trabajo
JAVIER FLORES / RONDA | ACTUALIZADO 11.12.2011 - 01:00

Ronda, ciudad para la tercera edad. Esa podría ser una de las nuevas definiciones para la ciudad del Tajo si prosperan los diferentes proyectos para la construcción de residencias y centros especializados. Porque ya son 3 los proyectos que hasta el momento han llegado al Ayuntamiento de Ronda. 

Sin embargo, uno de ellos destaca por su envergadura. Se trata de un hotel-residencia de cuatro estrellas en la zona de Los Villalones. Las instalaciones tendrían capacidad para unas 240 personas, con la particularidad de que todas serían mayores de 65 años. De esta forma, todos los servicios y comodidades estarían enfocados a este perfil de clientes. 

Las diferentes estancias del complejo se encontrarían distribuidas alrededor de una plaza central de 1.200 metros cuadrados, que sería el eje sobre el que girarían habitaciones, apartamentos y servicios centrales. Entre ellos se encontraría un mini-market, pub, peluquería, restaurante, cafetería, salón social y cocina. 

Pero no serán los únicos equipamientos comunes que tendrá el complejo. También contará en las plantas subterráneas con gimnasio, saunas, salas deportivas y aparcamiento. A ello se unirían instalaciones al aire libre que estarán dedicadas a mantener un huerto y una pequeña granja. 

La construcción del complejo supondría una inversión de 25 millones de euros, que conllevarían la creación de entre 62 y 65 puestos de trabajo directos más los que generen el proceso de construcción. 

Este proyecto nació en 2004, cuando se produjeron los primeros contactos entre los promotores y el Ayuntamiento. Sin embargo, no es hasta 2006 cuando se inicia su tramitación, aunque sus responsables decidieron aparcarlo hasta 2010, momento en que retomaron su interés. Pero de nuevo, la escasa colaboración del gobierno municipal hizo que el expediente no avanzara, según los promotores. 

Ahora, tras el cambio de gobierno, han vuelto a impulsar el proyecto, aunque esperan que esta vez sea la definitiva. Ya se han reunido con los redactores del nuevo PGOU y con el delegado municipal de Urbanismo, Daniel Harillo, quienes les habrían comunicado que los posibles obstáculos para la construcción son salvables. Eso sí, se verán obligados a iniciar la tramitación de un nuevo expediente.

El decorado del mar (Málaga Hoy)

abría que caminar con los ojos vendados por la Avenida de Príes y el Paseo de Sancha, en la sección donde ambas vías confluyen como una sola que inexplicablemente goza de varios nombres, para no reparar en las mansiones, sus zócalos, sus arabescos, sus balcones de fantasía, sus azulejos evocadores del Oriente fabuloso, el rococó de sus fachadas y tejados, los maravillosos sectantes de sus buhardillas, o lo que se puede ver, a veces poco, a veces nada, más de allá de las vallas, los muros y las cámaras de seguridad. Si Stalin decidió respetar las grandes catedrales moscovitas y sus tesoros bizantinos para emplearlas a la manera de museos en los que exhibir las fantasías febriles de la vieja nobleza zarista, lo que acontece en La Caleta obedece a motivaciones parecidas, tal vez un sueño que vivió esta santa ciudad, un trance embriagado de filigrana y pedigrí en el que, milagro, el modernismo se hacía arquitectura, y con él la evocación de alfombras voladoras, paraísos de ensueño y aromas fértiles mezclados en las olas. La Málaga burguesa del siglo XIX y principios del XX, la que aspiró a dejar en la estacada a Bilbao y Barcelona, la que regaló al mundo el jardín de La Concepción, la que añadió a sus apellidos impronunciables cacofonías británicas y alemanas, la que creyó que aquella prosperidad que la industria metalúrgica y la caña de azúcar hicieron posible duraría para siempre, tiene en este barrio, si es que puede considerarse como tal, su expresión más rotunda. Ni siquiera los edificios levantados en los 70 y 80 al más puro estilo dabadabadá de vacación continua y jardín comunitario hacen sombra a las insignes obras de Guerrero Strachan, García Mercadal y José María de Sancha, con sus cúpulas faraónicas, sus accesos marmóreos y a la vez tan insobornablemente ligeros (entre sus fuentes se cumplen las palabras de María Zambrano: "El mármol fue aire alguna vez"), sus ribetes de inspiración grecolatina, sus puertas en las que ángeles y demonios invitan al recién llegado a entrar o a largarse de inmediato. Todo ello sigue en pie. ¿Qué significa un edificio como el Palacio Miramar, obra de Guerrero Strachan, inaugurado como hotel en 1926 por Alfonso XIII, más allá de su identificación como eterno juzgado por la imaginería malagueña? ¿Y el antiguo Hotel Caleta Palace, inaugurado en 1943, posterior Hospital 18 de julio y actualmente sede de la Subdelegación del Gobierno? ¿Qué Málaga se deduce de las Casas de Cantó, capricho burgués donde los haya? ¿Y el Palacio de la Tinta, ya en Reding, donde la prehistórica fuente parece llamar aún la atención de pintores costumbristas al lado del Cementerio inglés? La respuesta no puede ser otra que una oportunidad perdida. O, quizá, algo de lo que la ciudad se salvó por los pelos. La Caleta no es un túnel del tiempo, sino un anacronismo silencioso, apto para la residencia hospitalaria que lo corona en el Parque San Antonio. Y sin embargo, a pesar de todo lo rancio de sus portales, esconde un ambiente indescriptiblemente hermoso, inspirador, embaucador y báquico, un Xanadú que dispara a matar, con enredaderas que hablan de otros climas, flores que declaman otros trópicos y adornos que revelan otras latitudes. Exacto, Málaga es en La Caleta otra ciudad, extraña y distante, pero a la vez seductora y galante, que despierta en el paseante las más vanas ilusiones y las más deliciosas ínfulas. He aquí su cuota de contraste y paradoja, imprescindible en todo barrio que se precie de ser malagueño. 

La Caleta es el tramo urbano que se extiende entre la Avenida de Príes, el Paseo de Sancha y parte de la Avenida Joaquín Sorolla y el Paseo Marítimo Pablo Ruiz Picasso, surcado por calles como Gutenberg, Rafael Pérez Estrada (posiblemente el recodo más hermoso y reconciliador de toda esta extensión, con un hermoso árbol en su corazón) y Canaán. Lo más destacable del barrio son sus mansiones decimonónicas, aunque sus edificios más notables, entre los que destacan los anteriormente citados, fueron construidos en la primera mitad del siglo XX. Lo cierto es que no sólo la arquitectura responde al gusto de los insignes empresarios de origen inglés y alemán, ya que también el entramado urbano se hizo a su medida. Los accesos a la Cañada de los Ingleses y a otros recovecos presentan cuestas y tramos que recuerdan vivamente a las más populares estampas lisboetas, también diseñadas en su día según el más exquisito estilo británico. Las viviendas unifamiliares (en su origen, muchas de ellas fueron hoteles de lujo; actualmente La Caleta cuenta con varios hoteles entre Príes y Sancha, más modestos y accesibles aunque no mucho menos coquetos) se disponen en las aceras con bloques de apartamentos construidos también en su día para las clases más pudientes de la ciudad. El conjunto, sin embargo, es equilibrado, plácido y distinguido. Algunas fachadas, como la de la popular casaLa Bougainvillea, en el pasaje Monte de Sancha, presenta signos visibles de decadencia y reclama a gritos una reforma. Pero, por lo general, La Caleta responde a las expectativas que logra suscitar en quienes se adentran en sus calles. 

Entre los transeúntes destacan sobre todo los caminantes solitarios, en un marco de edad bastante amplio (desde adolescentes que se hacen los despistados con sus ipods a todo tren hasta jubilados pintiparados que no salen precisamente a jugar al dominó) pero de uniformes connotaciones sociales. Muchos vecinos pasean a diario por el Paseo Marítimo, a pie o en bicicleta. Es un barrio idóneo para la inspiración, y de hecho escritores fallecidos en los últimos años como el mismo Rafael Pérez Estrada y Juan Campos Reina vivían muy cerca. Miguel Romero Esteo es uno de los vecinos más insignes. Aunque la apariencia primera es de ciudad dormida y vivida exclusivamente de puertas adentro, los servicios son suficientes, los establecimientos de ocio y gastronomía son notables (el restaurante Malena sigue sirviendo las mejores carnes argentinas de la ciudad) y hay tiendas tan interesantes como Las Velas de La Ballena. Así que el decorado sobrevive para completar el mapa topofílico de Málaga. Aunque la vieja burguesía duerma ya el sueño de los justos.

El Acebuchal recupera la vida y la dignidad (Málaga Hoy)


La aldea fue desalojada en 1948 por la Guardia Civil recelosa de su relación con el Maquis · El empeño de una familia ha logrado que se restauren todas sus casas
ENCARNA MALDONADO / MÁLAGA | ACTUALIZADO 11.12.2011 - 01:00
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1. Antonio García y Virtudes Sánchez, junto a su hija y su nieta, también Virtudes, su nieto José Antonio, la bisabuela materna Purificación, de 82 años, y su hijo Antonio. 2. El Acebuchal ahora, encastrado en la falda del cerro Verde. Al fondo, el pico del Lucero. 3. Virtudes y Antonio han reconstruido la aldea y la historia de este rincón de la Axarquía. 4. Antonio y su nieto, en el bar. 5. Rincón de una de las casas restauradas por Antonio García.
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La Guardia Civil desalojó El Acebuchal en el verano de 1948. Los 200 vecinos de la aldea tuvieron el tiempo justo de salir corriendo, dejando atrás sus enseres, sus casas y sus vidas. Las autoridades de la dictadura sospechaban que el Maquis recibía apoyo desde El Acebuchal, un pueblo pobre y minúsculo enclavado en la falda del cerro Verde, en la sierra Almijara, en el término municipal de Cómpeta y a siete kilómetros de Frigiliana, en una zona montaraz que favoreció el refugio de los hombres de la guerrilla antifranquista hasta 1951, cuando ya hasta el Partido Comunista los había abandonado. El Acebuchal pagó el pecado de ser el punto en el que confluían el fuego del Maquis y de la Guardia Civil. 

En aquellos años de posguerra y miserias los desalojados buscaron el refugio de los familiares en los pueblos de los alrededores y El Acebuchal entró en una devastadora agonía. No volvieron al pueblo cuando desapareció la guerrilla porque el miedo continuaba, aunque durante los veranos la aldea recobraba algo de vida al calor de una venta y una taberna a las que acudían los arrieros que atravesaban la sierra camino de los pueblos granadinos de Jayena y Fornes para vender pasas, tomates o pescado y comprar garbanzos, trigo o lentejas. Entre aquellos arrieros había un niño huérfano, Antonio García. Cuando tenía dos meses su padre fue detenido en Frigiliana por la Guardia Civil y junto a otros dos vecinos del pueblo fue maltratado y rematado con arma de fuego en la Loma de las Vacas. El escritor británico David Baird explica en su libro Historia de los maquis: entre dos fuegos(Almuzara, 2008) que los tres hombres murieron en venganza por el ataque que sufrió un soldado del destacamento de Regulares desplazado a Frigiliana para contener al Maquis. Fueron elegidos porque los tres tenían familiares en la sierra. 

Cuando se acabó el trasiego de arrieros El Acebuchal quedó muerto y perdido. Sólo algunos días festivos acudía una mujer, Virtudes Sánchez, de excursión con sus hijos. Su padre había nacido en El Acebuchal y a ella le gustaba relatar a sus hijos las historias que a ella le habían contado de pequeña sobre la vida en el pueblo. En 1998 Virtudes Sánchez y su marido, el hombre en el que se había convertido aquel arriero adolescente y huérfano, compraron dos casas en la aldea. Trece años después El Acebuchal está reconstruido "tal y como era antes". La historia de Virtudes y Antonio ha sido una carrera de fondo. Ella supo ver que el incipiente turismo rural que nacía a finales de los 90 podía ser la salvación de El Acebuchal y él puso sus manos y su conocimiento para reconstruir las casas. 

Llevaron, pagada de su bolsillo, el agua y la luz en 2003, instalaron una depuradora, reutilizaron los escombros para volver a levantar en total siete viviendas que habían comprado cuando eran solo ruinas. Todavía no tiene carretera. Los últimos 1.700 metros de los siete que la separan de Frigiliana se tienen que recorrer por un carril de tierra. "Supe de unas ayudas, pero resulta que si te daban las subvenciones tenías que hacer las casas y poner los colores que ellos querían y me negué. Yo quería ver El Acebuchal como era antes", aclara Virtudes. Por eso, en las casas que ellos han recuperado los techos tienen vigas y cañizos, las escaleras peldaños estrechos y altos, los anaqueles son de obra y la parte superior de las habitaciones ha recuperado los colores ocre con los que otras veces se buscaba disimular la acción del humo. 

"Me venía aquí a trabajar unas veces solo, otras con mis hijos, pasaban los extranjeros que hacían senderismo y siempre me decían: Antonio aquí pon una taberna para beber algo. Así un día y otro. Al final, en 2005, abrimos el bar". Y buscaron una carta con identidad, apropiada para el ambiente de montaña: choto, cordero, jabalí o ciervo junto a tartas y pan elaborado por la familia. 

La aventura de El Acebuchal ha acabado arrollando a buena parte de la familia: Virtudes alimenta las ideas, Antonio se ocupa de la reconstrucción y el mantenimiento, su hijo Antonio, de 33 años, atiende el bar y Sebastián, de 22, ha aprendido de su madre el arte de la cocina y es el amo de los fogones del restaurante. 

Lo más singular es que la aventura de esta familia ha sido contagiosa. A medida que recuperaban casas, los antiguos propietarios volvían la mirada hacia las suyas. Virtudes confiesa que tuvo "miedo a los desertores", o sea, a los urbanitas dispuestos, por ejemplo, a levantar chalés de aires ibicencos en la falda de la sierra. Pero no fue así. Sin ordenanzas y sin normas arquitectónicas de obligado cumplimiento, comenzaron a levantarse viviendas de cal, piedra y vigas, sobre calles empedradas destinadas casi en exclusiva al turismo rural. En el pueblo hay 36 casas, de la que sólo una sigue en ruinas. Sin embargo, únicamente hay tres ocupadas durante todo el año. Son las de Antonio García y su hijo Sebastián y la de un matrimonio británico que ha elegido este ignoto punto de la Axarquía para criar a sus dos hijos. 

La recuperación de El Acebuchal va más allá de la mera restauración arquitectónica de las viviendas. Virtudes ha tejido con los recuerdos y las fotografías que ha recopilado a lo largo de su vida la historia de este trozo de la Axarquía que encierra la que quizás sea el episodio más cruel y sangrienta de la represión inmediata a la Guerra Civil. 

Las paredes del bar están atestadas de fotografías. La más antigua, una montería del siglo XIX en la que aparecen enhiestos cazadores y ojeadores. Junto a ella decenas de imágenes de las familias de la zona: parejas que miran muy serias a la cámara, escenas costumbristas, familias completas y hombres jóvenes. Algunos de ellos no llegaron a sobrevivir a los tiempos del fuego cruzado. Unos huyeron a la sierra, otros fueron represaliados simplemente por tener a sus padres o hermanos en el Maquis, otros fueron víctimas de los guerrilleros y todos presas del miedo. 

Virtudes y Antonio son hijos de aquella época. Él tuvo que aprender a vivir con la ausencia dramática del padre y ella se hizo mayor en una familia atrapada entre los dos bandos. Dos de sus tíos se echaron a la sierra. Uno murió delante de su mujer y sus hijas a 500 metros apenas de El Acebuchal cuando se disponía a entregarse a la Guardia Civil. Los restos del segundo los localizó hace poco más de siete años en Polopos (Granada). Por los testimonios que ha recogido sabe que murió tiroteado por la espalda en el cortijo al que acudió a buscar refugio. Su padre, como hermano de sospechosos, estaba obligado a presentarse tres veces al día en el cuartel de la Guardia Civil. 

Pero ambos miran lo sucedido sin odio. "La historia hay que contarla para que se conozca y para que no se repita, pero hay que vivirla sin resentimiento", dicen. Mientras desmenuzan estos recuerdos en el bar que regenta la familia en El Acebuchal, el todo terreno de una patrulla de la Guardia Civil estaciona fuera y un agente acude a comprar los panes artesanos que hace el hijo de Virtudes y Antonio.

Pezzi enseña cómo hacer un proyecto de arquitectura (La Opinión)


Ese es el objetivo de 'La textura de la corteza', el último libro de arquitecto y urbanista






Hernández Pezzi durante la pasada campaña electoral por locales.

Hernández Pezzi durante la pasada campaña electoral por locales. Arciniega
MÁLAGA. EUROPA PRESS. Enseñar a la gente cómo se hace un proyecto de arquitectura hoy, en el siglo XXI, en un momento en el que juegan un importante papel aspectos como el color, las envolventes, el clima o el medio ambiente, es el objetivo de 'La textura de la corteza', el último libro del arquitecto y urbanista Carlos Hernández Pezzi (Madrid, 1949). Un ensayo que, aunque para su lectura exige un nivel de preparación, el autor lo califica de "divertido".

'La textura de la corteza', publicado por Ediciones Generales de la Construcción, editorial que trabaja en contacto con la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Valencia, es un libro de teoría y crítica de la arquitectura elaborado en 2010 sobre la base de los materiales de la tesis doctoral que presentó en 2008 el propio Hernández Pezzi, expresidente del Consejo Superior de Colegios de Arquitectos de España.

"Es un ensayo sobre arquitectura, una guía para entender el proyecto contemporáneo, lo que se hace hoy y no seguir las pautas de la crítica del siglo XX, sino las del siglo XXI", ha señalado a Europa Press el autor de este libro, cuyo prólogo es de la arquitecta malagueña Elisa Valero, profesora titular de la Escuela de Arquitectura de Granada.

A su juicio, "es una oportunidad para profesionales, estudiantes, profesores y aficionados para comprender en qué se basan hoy los proyectos de arquitectura, que tienen que tener otro componente social y ambiental y, además, hacerlo desde una visión nueva, completamente diferente a la que tuvo lugar para el movimiento moderno en arquitectura y que ya en el siglo XXI está superada".

Según el ahora concejal del PSOE en el Ayuntamiento de Málaga, "no es un libro especializado porque pueden leerlo historiadores del Arte o interesados en arquitectura sin más, aunque sí exige un cierto nivel y saber al menos cómo se ha hecho la arquitectura desde la Bauhaus a Rafael Moneo". "No será un libro para grandes públicos", pero se ha mostrado confiado en que tendrá "un gran impacto" en el ámbito de los aficionados a esta disciplina, los estudiantes y los críticos.

EL TORCAL DE ANTEQUERA

Hernández Pezzi ha destacado el título del libro, ya que "es como lo que se puede tocar de la envolvente de los edificios". También ha resaltado la portada, en la que se puede ver El Torcal de Antequera (Málaga), obra de la diseñadora valenciana Eva Gayo, basándose en una foto hecha por el propio arquitecto y tratada como si fuera un código de barras. La distribución de este ensayo se extenderá también a América Latina.

Ha asegurado estar "muy ilusionado" con la publicación de 'La textura de la corteza', que sigue a 'Ciudades contra burbujas', publicado en 2010, "porque soy consciente de las dificultades que en la actualidad hay para publicar un libro, en un momento de tanta crisis editorial y tantas dificultades". Además, ha reconocido que la salida al mercado de su última obra "me ha pillado desprevenido".

Torre del Mar recuperará su origen (SUR)


El equipo de gobierno incluye en las cuentas para 2012 una partida simbólica para rescatar el baluarte de la fortificación El Ayuntamiento de Vélez apuesta por poner en valor los restos del antiguo castillo torreño
11.12.2011 - 
VÉLEZ-MÁLAGA.

Torre del Mar recuperará su origen
Gran parte del muro del antiguo baluarte está oculto por varias viviendas. :: A. P.
La atalaya que constituye el origen de Torre del Mar aparece ya citada en obras hispano-árabes del siglo X enmarcada en el sistema de defensa de la costa de Al-Ándalus. En 1517 Carlos I la cedió perpetuamente a la ciudad de Vélez a cambio de su reedificación y mantenimiento, siendo confirmada en 1665 a cambio de una contribución de 8.000 ducados.
Aunque de la fortificación apenas quedan restos, el nuevo equipo de gobierno del PP en el Ayuntamiento de Vélez se ha marcado como objetivo en esta legislatura iniciar la restauración y recuperación de los pocos elementos que todavía hoy perduran.
«Se trata de una edificación clave para conocer la historia de la localidad, que habla de la enorme importancia que Torre del Mar ha tenido siempre para el municipio de Vélez-Málaga. Por eso hemos incluido en el presupuesto del Ayuntamiento para 2012 una partida que nos permita iniciar las gestiones encaminadas a recuperar y poner en valor los restos del baluarte de la fortificación», ha explicado el alcalde veleño, Francisco Delgado.
El castillo tuvo una gran trascendencia como fortaleza militar, aduana y puerto. Sin embrago, su existencia es desconocida para gran parte de la población del municipio e incluso de la comarca de la Axarquía, a pesar de los esfuerzos realizados por colectivos como la Sociedad Amigos de la Cultura (SAC) por promover el conocimiento del antiguo castillo de Torre del Mar.
La SAC lleva años solicitando la creación de un centro de interpretación del castillo para difundir la importancia que tuvo para la defensa del litoral y para la exportación de los productos de la zona. Asimismo, durante la última década no ha cesado de demandar la recuperación y protección de los restos que aún se conservan.
Muros
Según el alcalde, el objetivo del Ayuntamiento es gestionar la obtención de las viviendas situadas en la plaza de la Axarquía y que ocultan parte de los muros del antiguo castillo y en particular de lo que fuera el baluarte, que es la fortificación que sobresalía de los lienzos de muralla.
«Sabemos que es una tarea complicada, pero lo que queremos es recuperar el baluarte y ponerlo en valor», ha explicado Delgado, que ha recordado la doble función que tuvo como fortaleza militar y puerto comercial hasta el siglo XIX.
Entre los restos que aún se conservan están la parte exterior del torreón que linda con la calle Angustias y parte del baluarte que da a la plaza de la Axarquía, aunque oculto por varias viviendas adosadas al muro, así como otros elementos situados en lo que fue el interior de la fortaleza.
En cambio ya han desaparecido elementos como el segundo torreón, que debería estar situado a la entrada de la calle Del Río; la primera iglesia de San Andrés que existió en el interior de la fortificación y que fue trasladada en el siglo XIX frente al Paseo de Larios, así como buena parte de los almacenes y espacios destinados a la guarnición militar.
Historia
El castillo torreño fue cedido por Carlos I a Vélez-Málaga en el siglo XVI a cambio de su reedificación y mantenimiento. Fue entonces cuando se llevó a cabo la primera gran modificación del castillo con el fin de integrar algunos almacenes y viviendas que se adosaron a las murallas. A cambio de la cesión, el rey exigió una contribución anual al Ayuntamiento de ocho mil ducados.
Los restos que se conservan, aunque en bastante mal estado, pertenecen a la reforma llevada a cabo en 1720, cuyo plano está reproducido en la plaza.
El castillo sufrió continúas reformas, en parte por la elevación de la costa y porque la fortificación fue separándose con el tiempo de la línea marina, de manare que los nuevos terrenos ganados al mar fueron vendiéndose a los vecinos para la construcción de viviendas. En 1778 la distancia que separaba el castillo de la costa rondaba las 30 varas y en 1798 unas 50, lo que llevó a la autoridad a ordenar la construcción de dos baterías que suplieran su función. Una de ellas fue construida cerca de la desembocadura del río Vélez y la otra frente a la fábrica de azúcar edificada en 1796.
La destrucción del antiguo castillo se inició en el siglo XIX, tras ser abandonado como destacamento militar. Aquel abandono significó el principio del fin, ya que al dejar de tener interés militar comenzaron a surgir nuevas viviendas en el interior y su entorno, viéndose sometido a continuos cambios y reformas.
Cinco siglos después el castillo ha desaparecido casi en su integridad. No obstante, el Ayuntamiento no quiere que lo poco que queda termine por desaparecer, para así recordar el origen de Torre del Mar.

Mijas busca hacer caja mediante la venta de suelo municipal (SUR)


En tiempos en los que las administraciones públicas tienen que pensárselo muy bien antes de hacer frente a cualquier gasto municipal debido a la caída en los ingresos, cualquier dinero que entre en caja más allá de lo habitual es recibido como agua de mayo. En Mijas, de cara al próximo año, se busca vender una partida de solares que actualmente forman parte del patrimonio municipal pero, ahora y en el futuro según el Ayuntamiento, van a tener poco aprovechamiento público.
La intención, en palabras del concejal de Hacienda de la localidad, Mario Bravo, pasa por obtener hasta un millón de euros que permitan hacer frente a algunas inversiones «necesarias pero no imprescindibles». Aunque tienen en mente algunas iniciativas, de momento no han concretado ya que, también advierten que «no hay prisa por vender dado que el dinero que se obtenga, en ningún caso, se ha a emplear para hacer frente a gastos corrientes». En este sentido, Bravo admite que es preferible «esperar, que deshacerse del patrimonio a bajo precio».
Según la previsión de la concejalía de Hacienda, además del lote previsto para el próximo año, hay intención de repetir la operación de cara a 2013, en ese caso con un valor estimado del Consistorio que rondará los dos millones de euros.
Bravo apuntó durante la celebración de la última sesión plenaria -donde se debatieron, entre otros, los presupuestos del próximo ejercicio- que la enajenación afectaría a «varias parcelas del diseminado La Alquería, y unos 22 solares ubicados en La Loma que no están inscritos», aseguró.
Nuevos ingresos
También aclaró que la rentabilidad, en caso de producirse la venta, sería más alta que la actual aludiendo a que, además de ingresar dinero por la propia enajenación de cada una de las fincas, «la intención es cobrar el IBI que genere cada espacio, en lugar de pagar gastos de comunidad como el Ayuntamiento está haciendo hasta el momento».
Desde la administración local se trabaja para poner al día la estadística relacionada con el patrimonio municipal. El equipo de gobierno del PP ha achacado en más de una ocasión a sus antecesores, no tener este documento actualizado. La complejidad marca esta tarea, ya que el municipio suma más de 147 kilómetros cuadrados y está también pendiente de algunas juntas de compensación por desarrollo de diversos planes parciales que permitirán al Ayuntamiento hacerse con nuevos terrenos u otro tipo de bienes inmuebles para engrosar esta lista.